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Espíritu de arroz
Vietnam rodante
El valor de resistir
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Atrapados en el tiempo

Guía Práctica

Otros Reportajes

Vietnam
Campos de plata
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez.
Atrapados en el tiempo
© Victoria Sánchez
La arrugada superficie vietnamita alberga en los lugares más insospechados "ciudades perdidas" acorraladas por la jungla. Son eslabones arquitectónicos, labrados con escenas de la época, levantados hace milenios por unas culturas que crecieron, florecieron y desaparecieron viviendo en perfecta armonía con el medio. De aquellas civilizaciones cuyo origen o fin fueron las migraciones, las guerras o los ciclos agrícolas restan medio centenar de grupos étnicos que mantienen intactas su lengua y su escritura. Al borde de la extinción o de la absorción por el desarrollo viven de la agricultura y del mercadeo con el trueque como sistema de intercambio.
 

© Victoria Sánchez

Una de las más importantes civilizaciones que dejaron escrito su pasado en piedra es la cultura Chan y que podemos admirar en varias ciudadelas, y de forma condensada en el museo Chan de la ciudad de Danang. My Son es una de esas ciudadelas y uno de los vestigios más interesantes de esta cultura, si bien los bombardeos de los B-52 destrozaron el 80% de la ciudadela (alrededor de las ruinas son visibles los cráteres abiertos por las bombas). My Son es un claro ejemplo de ciudad perdida en mitad de la selva levantada en un valle rodeado de montañas y que fue construida con ladrillo cocido pegado. Un paseo entre sus edificios y estatuas nos trasladarán irremediablemente a un pasado prodigioso escrito sobre un lugar de excepcional belleza.
 

© Victoria Sánchez

Tupiendo cada recoveco de esta accidentada geografía se extienden algunas de las selvas más inaccesibles y poco exploradas del planeta. Los científicos cuando se refieren a la cordillera y a sus junglas hablan de "un mundo perdido" donde a los naturalistas aún les aguardan secretos por desvelar. Es el caso de las nuevas especies vegetales y animales, únicas en el planeta, que están siendo descubiertas en estos días. Incluso los lugareños de aldeas remotas hablan de homínidos muy parecidos al hombre y que podrían ser el tan buscado eslabón perdido de nuestra especie...
 

© Victoria Sánchez

Tigres, monos, osos, serpientes, aves de mil colores y una voraz vegetación comparten espacio con las 54 minorías étnicas que habitan en las montañas. Son aldeas olvidadas en los mapas cuyos grupos humanos, bien diferenciados, continúan anclados en la noche de los tiempos, y con los que un encuentro supone todo un acontecimiento mutuo. Es precisamente en estas aldeas lejanas, a donde pocos occidentales se aventuran, donde el visitante debe ser lo más pulcro posible con su presencia , pues nuestro paso por ellas será largamente recordado por los locales.
 

© Victoria Sánchez

A uno y otro lado de la frontera norte con China las montañas decoran el horizonte. Es en estos pueblos remotos, aislados por la dificultad de su acceso, en donde encontraremos íntimos asentamientos humanos ajenos por completo al resto del mundo. Minorías étnicas que viven del cultivo, del mercadeo y del trueque, arrancándole a este inhóspito territorio la mejor de las sonrisas. Es el caso de la norteña aldea de Bac Ha, a donde llegan cada domingo grupos de aldeas lejanas para mercadear con sus productos, y que convierten a esta pequeña aldea en un increíble mosaico multiétnico. H´mongs negros, H´mong floreados, Dzaos, Zays y de otros muchos grupos compran venden y comparten afición: chupar sin descanso las dulces cañas de azúcar. Otros mercados sumamente interesantes que en esta zona pueden visitarse son Cancau en sábado y Cocly en jueves.
 

© Victoria Sánchez

La doctrina budista, asumida en sus diferentes ramas, es la más seguida por los vietnamitas. De profundas convicciones, estos, la profesan íntima e intensamente en todos los aspectos de la vida, pero sobre todo en lo concerniente a sus antepasados por los que sienten gran veneración, pues son los que desde el más allá velarán constantemente por los vivos. Desde pequeños altares en las casas hasta los más fastuosos Budas presidiendo templos y pagodas forman parte de la cotidiana religiosidad vietnamita. A lo largo de toda su geografía asistiremos a una continua demostración espiritual, como en los Palacios de Río Perfumes o en las verticales cuevas-pagoda de las Montañas de Mármol, en las que nunca faltan varillas de incienso prendidas para espantar a los malos espíritus. Espíritus que con seguridad tendremos de nuestra parte si finalmente nos decidimos a descubrir Vietnam...

 

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