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Introducción
Espíritu de arroz
Vietnam rodante
El valor de resistir
Caminos de agua
Montañas de bambú
Atrapados en el tiempo

Guía Práctica

Otros Reportajes

Vietnam
Campos de plata
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez.
El valor de resistir
© Victoria Sánchez
Si bien el pueblo vietnam es uno de los más pacíficos y hospitalarios del mundo, es el que mejor ha sabido defenderse de las agresiones exteriores. Como ejemplo, su reciente historia narra como en tan solo 40 años un ejército de campesinos y artesanos dirigidos por un poeta (Ho Chi Minh) consiguieron expulsar de su territorio a cuatro de las más poderosas potencias mundiales: Francia, Japón, China y EEUU. Curiosamente la actitud heroica de este pueblo que tuvo que aceptar luchar como forma de vida y que debió soportar mil y una atrocidades, parece no guardar rencor al pasado. Una visita por los Museos de los Horrores de la Guerra y de la Historia en Ho Chi Minh o en Hanoi nos desvelarán la otra visión de la guerra que las grandes producciones cinematográficas sobre la contienda nunca nos mostraron. Y es que detrás de las imágenes, que dieron la vuelta al mundo, de los bombardeos masivos e indiscriminados, de niños quemados vivos por el napalm y de los monjes bonzo autoinmolados en protesta por la ocupación, se había tejido "la gran mentira" con la que se alimentó a la sociedad estadounidense. Precisamente fueron esas imágenes y las crónicas de los enviados especiales (135 corresponsales murieron en esta guerra) las que provocaron un movimiento social en contra de la guerra e insumisión por parte de los jóvenes americanos que coincidió con la rendición de los Estados Unidos, en una guerra que nunca fue declarada. 58.183 jóvenes norteamericanos (muertos y desaparecidos) y sus familias fueron víctimas de "la gran mentira" de sus políticos. Los cuales tuvieron que asistir por T.V. al último episodio de la guerra con la huida masiva de su personal en atestados helicópteros desde la azotea de la embajada americana.
 

© Victoria Sánchez

Los trece millones de toneladas de bombas que fueron lanzadas por los bombarderos B-52 sobre territorio vietnamita provocaron la práctica destrucción del país. Cinco millones de vietnamitas resultaron muertos, desaparecidos, heridos o lisiados de por vida. Las consecuencias de la guerra química, de las fumigaciones con defoliantes, del napalm, de las torturas generalizadas, de las ejecuciones y de las minas juguete aun continúan presentes para esta sociedad, y es que una vez finalizada la guerra más de dos mil personas (el número continua aumentando) han sido víctimas de la chatarra y de las minas antipersona. Sin embargo la prodigiosa organización, empeño e ingenio de los vietnamitas ha resucitado de las cenizas en tiempo récord a Vietnam tras la última contienda. Por cualquier rincón del país todavía son patentes los restos y las consecuencias del conflicto, búnkers, tanques, helicópteros y aviones desvencijados junto a todo tipo de chatarra se exhiben a lo largo del país como fórmula para que las nuevas generaciones no olviden el pasado. Testigos de otra antigua invasión exterior son las tumbas de cientos soldados españoles, que en 1.857 procedentes de Filipinas, ayudaron a las tropas francesas a tomar el territorio con el pretexto del asesinato de una obispo español y que encontraremos en el cementerio del norte de la ciudad de Danang.
 

© Victoria Sánchez

El ingenio y la eficacia de las tropas del Vietcong rozaba lo sobrehumano A menos de 30 Km. de Saigón (hoy Ho Cho Minh), donde los EE UU asentaban sus poderosas bases militares, cientos de campesinos abrieron una red de 250 km. de estrechos túneles excavados a mano (Túneles de Cu Chi). Un auténtico fortín en forma de hormiguero que disponía, a lo largo de sus tres niveles, de dormitorios, cocinas y hospitales, así como diferentes entradas y salidas, muchas de ellas preparadas como trampas para repeler la entrada de enemigos. Desde esta gigantesca madriguera protectora en la que llegaron a vivir 5.000 hombres, se organizaron muchos de los ataques nocturnos a las tropas americanas que nunca supieron donde se escondían sus atacantes. Un sistema de guerra de guerrillas que resultó insoportable para los americanos, pues mientras eran bombardeados carreras y puentes una marea humana, escondida en la jungla, se encargaba de reconstruirlos por la noche y de transportar el material de guerra a cuestas o en bicicleta. Esta red fantasma de abastos llegó a cruzar de norte a sur todo el país, a veces utilizando territorio laosiano y camboyano, lo que provocó que estos paises recibiera tantos bombardeos como el propio Vietnam. Actualmente la población campesina de Laos es una de las más castigadas por los efectos diarios de las minas antipersona lanzadas hace más de 25 años por los EEUU y que aun hoy siguen sin terminar de limpiarse.
 

© Victoria Sánchez

El termino imposible parece no existir en el pensamiento de los vietnamitas, cada vez que el país ha sido destruido por guerras o por tifones, estos lo han reconstruido y mejorado en tiempo récord. Víctima de la agresión estadounidense y de la consecuencias del posterior embargo económico, Vietnam llegó a ser uno de los países más pobres del mundo. Sin embargo, tras la tímida normalización de relaciones con los EEUU en 1994 y el consiguiente levantamiento del embargo, Vietnam ha resurgido de sus cenizas de forma desconcertante. Tan desconcertante que en cualquier pueblecito no será difícil ver jugar a un niño con una Gameboy o conseguir una coca cola…
 

© Victoria Sánchez

La presión de las economías vecinas, los conocidos como "dragones del sudeste asiático", han obligado al Partido Comunista a adoptar reformas liberalizadoras en las que el protagonismo de la iniciativa personal, familiar o de colectivos está dando magníficos resultados. Inseparablemente el Vietnam tradicional (el 80% vive de la agricultura) convive hoy con la más rabiosa modernidad. Las operaciones económicas se cobran en dólares americanos y el mercado turístico ha abierto sus puertas como una de las más rentables fuentes de ingresos. Curiosamente los guías locales comentan que los turistas americanos son los mejores, dejan mucho dinero y además perdieron la guerra…

 

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