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Sumario

Introducción
El valor del Dragón nace en cada grano de arroz...
El dragón avanza a todo rodar
El Dragón se revuelve
Los caminos de un Dragón de Agua
Escarpado espinazo tiene el Dragón
Atrapados en el tiempo del Dragón
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Vietnam
... Mil vidas tiene el Dragón
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez
 
 Escarpado espinazo tiene el Dragón
 
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© Victoria Sánchez

De norte a sur, una afilada cordillera selvática levanta y aísla a una buena parte del país. Este largo espinazo montañoso, denominado Cordillera Annamita por herencia de la colonia francesa, hace de barrera orográfica entre Camboya, Laos, China y las aguas del Mar de China. Alturas de hasta 3.150 metros en el monte Fan Xi Pan, situado al norte tocando con China, y de 2.600 metros en el monte Ngoc Linh, en la zona central del país, albergan entre valles todo un universo oculto de aldeas, grupos humanos y entorno natural que no dan descanso al asombro. Los científicos cuando se refieren a la cordillera y a sus junglas hablan de “un mundo perdido” en donde los naturalistas no han dicho su última palabra. Especies vegetales y animales únicas en el planeta están siendo catalogadas en estos días, incluso paisanos de aldeas remotas hablan de la existencia de homínidos que, por qué no, podrían ser el tan buscado eslabón perdido de nuestra especie.

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© Victoria Sánchez

Una de las mejores experiencias que se pueden vivir sobre el rugoso torso del dragón vietnamita es la ascensión al monte Fan Xi Pan, la máxima altura de Indochina. Sólamente la aproximación desde Hanoi hasta la aldea de Sapa, desde donde arrancan las laderas de esta montaña de clorofila ya es toda una aventura. Será necesario tomar el tren nocturno a Lao Cai (rozando con la frontera China) para una vez allí conseguir un jeep (normalmente desguace de guerra de fabricación soviética) con el que llegar hasta la lejana aldea de Sapa. Si las perpetuas brumas lo permiten, ya desde sus mismas calles se avista la descomunal mole vegetal bajo la que se ocultan los pendientes contrafuertes de la montaña más alta de Vietnam.

Una vez en Sapa habrá que contactar con algún guía local que consiga porteadores y provisiones pues, a pesar de su relativa baja altitud, 3.160 metros, el Fan Xi Pan puede presentar más dificultades de las deseadas: fuertes pendientes embarradas; apabullante vegetación que hace necesario abrirse paso con ayuda del machete; escasez de puntos de agua; noches húmedas y frías o pasadas por agua; acoso de sanguijuelas y principalmente la nula señalización de las dos rutas de ascenso… Desde luego, sin las condiciones climatológicas no son favorables, no debe subestimarse el ascenso a la montaña.

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© Victoria Sánchez

La ruta aparentemente más sencilla o “Directa” necesita de tres días para completar el triángulo Sapa -cumbre- Sapa, mientras que la denominada “ Pu Luong” precisa de cuatro días. Esta última opción es la más espectacular pues la ruta atraviesa previamente un hombro de la montaña, a unos de 3.000 metros de altitud, desde donde se obtiene una completa perspectiva de la cima. Pues hay que tener en cuenta que una vez se ha cruzado el río de la primera jornada, el único horizonte visible será la silueta del guía abriendo camino y las paredes del pasillo vegetal por el que serpentea la ruta. Una vez superado el tupido bosque de cañas de bambú de los metros finales, en el que será necesario bracear para avanzar, por fin se alcanza, casi de improviso, el vértice de la montaña. Desde aquí, las vistas a horizonte abierto de las montañas chinas y vietnamitas serán la mejor de las recompensas, tras las largas jornadas de camino a través del oscuro túnel selvático que conduce a lo más alto de la cabeza del dragón.

La mayoría de los que consiguen ascender el Fan Xi Pan coinciden en asegurar que se trata de una montaña muy diferente a las conocidas en otras latitudes... Las impresionantes vistas, surgidas por encima de una jungla vertical que se descuelga por inquietantes abismos, compartidas con los hombres de la montaña, los H´mong (porteadores), pertenecientes a uno de los pocos grupos humanos que perduran en la noche de los tiempos, bien merecen unos días de gratificante sacrificio.

Continúa


 

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