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Hasta 1991,
que se asfaltó la única vía de acceso terrestre, no era
fácil atravesar la Gran Sabana venezolana y menos
acceder a los tepuyes hoy más conocidos. Sin embargo
actualmente, para bien o para mal, la Gran Sabana es reclamada
cada vez más por la industria turística. Accesos más cómodos
y la posibilidad de facilitar en la propia zona todo lo
necesario para pasar unas inolvidables vacaciones ecológicas
cerca de los tepuyes, han favorecido que Santa Elena de Uairen
sea el centro neurálgico y táctico recomendado para iniciar
cualquier actividad en la Gran Sabana. Fundada en 1923 al
reclamo del descubrimiento de oro y diamantes en la comarca, hoy
siguen siendo las explotaciones mineras y el comercio de
materias preciosas el soporte económico de la ciudad. Santa
Elena, es una ciudad tranquila en la que uno siempre es bien
recibido. Un paseo por sus calles de camino a la Catedral, entre
tascas, tiendas de artesanía, de artículos de oro o diamantes,
y la amabilidad y hospitalidad de sus habitantes consiguen que
el forastero pronto se sienta como en casa. No será difícil
comprobarlo si asistimos a la cita social que supone el
mercadillo de los viernes, donde paisanos de aldeas colindantes
y del cercano Brasil se juntan para comerciar con todo tipo de
artículos imaginables.

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Esa proximidad geográfica del vecino
brasileño, hace que resulte tentador cruzar la frontera, a tan
solo 15 kilómetros, y acercarse hasta la brasileña ciudad de
Paracaima, más conocida como “La Línea”, famosa por sus
tiendas y puestos de recuerdos, y principalmente por la calidad
de sus carnes servidas a la brasa. Sin olvidar que desde Santa
Elena también es posible realizar excursiones en el día que
descubrirán la belleza natural de los contornos de la ciudad.
Desde travesías bajo cascadas, como la del Río Yuruaní que
además ofrece la posibilidad de realizar un espectacular
rafting, al descenso en rappel del Salto del Río Kukenán. Por
cierto, conviene llevar los ojos bien abiertos porqué cualquier
destello surgido del cauce de los ríos que atravesemos puede
ser un cotizado “cochano” (pepita de oro) que haga, si cabe,
todavía más gratificante nuestro paso por el apasionante, hoy
“Mundo encontrado” de la Gran Sabana venezolana...
Continúa

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