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Los pemón,
en su lenguaje “gente”, pueblan los confines de la Gran
Sabana, diferenciándose en tres familias principales con
dialectos propios: Arekunas, Taurepanes y Kamaracotos. Según
sea el área donde están asentados, unos son caminadores, pues
los pequeños ríos del sur no les permiten navegar, mientras
que otros son hombres de agua, ya que los mayores ríos del
norte son sus únicas vías de comunicación. Alejadas del
contacto con el mundo occidental, algunas comunidades pemón,
gracias a la inaccesibilidad de sus tierras, han mantenido
hasta hoy su tradicional forma de vida y cultura en simbiosis
con espacio natural donde viven. Sin embargo, desde que los
turistas de la Gran Sabana han comenzado a llegar para conocer
sus tierras, son varias las aldeas pemón que han
aprovechado el paso de éstos para mejorar sus ingresos mediante
la venta de artesanías y trabajando como porteadores en las
expediciones que se dirigen a los tepuyes.

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Una nueva y
desconocida forma de conseguir ingresos fáciles, que los
ancianos de las comunidades pretenden, apoyándose en la
tradición, no destruya irremediablemente su sistema de
organización social y cultural. De la aptitud que los
visitantes adopten con sus actos en sus tierras y del trato para
con ellos, dependerá posiblemente la mejor o peor metamorfosis
social que estas comunidades pemón van ha experimentar
en el futuro. Conviene tener presente que de igual forma que
nosotros recordaremos siempre nuestro paso por sus aldeas, ellos
igualmente tendrán muy presente las conductas que adoptemos,
como extranjeros, en nuestra visita.
Continúa

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