En el camino hacia el corazón de
Australia merece la pena detenerse y visitar el Parque Nacional
de WATARRKA. Está situado a unos 400 kilómetros de Alice
Springs y se llega por una larga carretera trazada a
tiralíneas, en la que las curvas son una excepción, sobre el
diáfano desierto. Cada 100 kilómetros, aproximadamente,
encontramos una gasolinera donde repostar combustible, reponer
fuerzas y tomar un café, incluso admirar la fauna autóctona y
los camellos que, llevados de occidente, se han aclimatado
perfectamente a este lejano desierto.

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Hace millones de años, el desierto
central australiano estaba cubierto por las aguas. Poco a poco
el mar fue retirándose y desecándose, proceso que no ha cesado
en la actualidad. De tal manera que el fondo arenoso de aquel
mar es la superficie desértica por la que hoy pisamos. En
algunas zonas de Kings Cannyon pueden verse las finas líneas
petrificadas que las olas dejaron en la orilla sobre la arena;
sedimentos posteriores fueron acumulándose con el paso del
tiempo y por eso hoy podemos admirar la superficie de ese mar
hecho roca. Por eso es fácil encontrar diferentes tipos de
fósiles y huellas de antiguas criaturas marinas.
El movimiento tectónico de las
placas centrales australianas rompieron la superficie rocosa y
formaron éste y otros cañones cercanos. Luego estas fracturas
se erosionaron a causa del agua, del frío, del calor y del
viento hasta modelar el actual paisaje.
En la base del Kings Cannyon están
marcadas varias rutas posibles para recorrerlo y poder apreciar
con claridad el encanto de este emblemático Parque Nacional.
Son caminatas de dificultad media-baja y las únicas
precauciones a tomar son protegerse del sol convenientemente,
llevar calzado apropiado para caminar sobre rocas y agua, mucha
agua - mana una fuente de agua potable en la base por si alguien
olvidó llevarla, eso sí, templada-. También es aconsejable
una redecilla antimosquitos. La caminata más larga es de 6
kilómetros y sube hasta la cima del cañón, se descansa en el
Jardín del Edén; a lo largo del camino descubriremos la fauna
y la flora más interesante que crece entre las fisuras de las
rocas. El sendero recorre el borde de la garganta asomándose a
una extraordinarias vistas del valle que se extiende 100 metros
más abajo.

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En él viven 600 variedades de plantas, 100 especies
de aves y 60 tipos de reptiles. La duración media de los paseos
incluye los descansos, más que recomendables por el calor, y
las paradas donde los guías explican las características de la
orografía, la fauna y flora del terreno. Los caminos están
perfectamente marcados aunque es aconsejable ir con un guía que
nos informe sobre todo lo que vayamos viendo o pisando. Desde
que Australia se separó del continente único la actividad
sísmica y tectónica ha sido muy reducida y por tanto su
orografía apenas ha cambiado. Así que nos encontraremos aquí
con un paisaje original tapizado con las rocas más antiguas de
la tierra, cuya edad ronda de 300 a 600 millones de años.
En lugares acondicionados se puede
acampar y los propios tours aportan tiendas y sacos de dormir
para hacerlo al abrigo de la hoguera.
Dormir al raso en el desierto será una experiencia inolvidable,
especialmente para el viajero del hemisferio norte que
encontrará nuevas estrellas y constelaciones tachonando el
telón de la noche.
Continúa
