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Taxco de Alarcón abre sus puertas
dispuesta a que el viajero se impregne de su fina brisa serrana y para darle a conocer su
apasionante pasado y su vital pálpito presente. Un destino de conocimiento y de sosiego
donde recuperar valores ya olvidados. |
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Taxco se asienta colgada y rodeada de las
laderas y las barrancas de la Sierra Madre Sur a unos 2.000 m. de altitud. La ciudad que
fue fundada en 1529 por Rodrigo de Castañeda, capitán de Hernán Cortés, conserva aun
el sabor colonial de entonces en sus plazuelas, sus fuentes, sus calles y su desmesurada
arquitectura colonial. |
| El reloj de la historia parece suspendido
bajo el rasurado cielo de Taxco. Siglos de lucha y sufrimiento bajo tierra consiguieron
almacenar todo un legado de conocimiento y sabiduría en la superficie. Una herencia que
el visitante podrá admirar a la vuelta de cada esquina. |
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Largas escalinatas entre sus reviradas
callejuelas conducen a los más intrincados recovecos de la ciudad. Esquinas únicas de la
historia mexicana donde el detalle y el buen gusto por perpetuar inalterado su legado
arquitectónico se transforma en seña de identidad. Distintivo que le ha valido el
título de "Monumento Histórico Nacional". |
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Taxco desborda pasado por cada una de sus
artísticas fachadas, como en esta de la Capilla de la Santísima Trinidad. Escrito a la
vuelta de cada esquina se narra la biografía de esta ciudad fundada al amparo de sus
ricas minas de plata y de piedras preciosas. Y que tuvieron su máximo esplendor en el
siglo XVIII |
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Presidida por la Iglesia de Santa Prisca,
la pequeña y acogedora Taxco respira paciente. Una atmósfera cargada de tranquilidad y
de pausa consigue que el visitante experimente la sensación de ser pasajero en el tiempo
casi cinco siglos atrás |
| Uno de los templos más espectaculares del
Barroco mexicano del siglo XVIII es precisamente la Iglesia de Santa Prisca, levantada en
la Plaza de Borda justo en el centro de lo que fue el Real de Tetelcingo, convertido más
tarde en el afamado Real de Minas de Taxco |
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Sus dos torres campanario gemelas
flanquean uno de los trabajos sacros de estilo barroco más profusamente ornamentados de
México. Creativos diseños labrados por los canteros de la época engalanan las fachadas
de cada costado. En su interior trece retablos, frescos y un repujado trabajo en madera
forrada con papel de oro engalanan paredes, suelos y techos en un alarde de derroche
decorativo |
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La Iglesia de Santa Prisca fue construida
en su totalidad por el colono francés José de la Borda, quien tras atesorar una enorme
fortuna fruto de sus empresas mineras, busca a los mejores arquitectos, artistas y
artesanos para levantar "una iglesia digna de Dios". Según las inscripciones de
la pila de la sacristía el templo comenzó a construirse el 23 de febrero de 1751 y se
finalizó el 3 de diciembre de 1758 |
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Santa Prisca, la patrona a la que debe la
iglesia su nombre, fue una joven mártir romana que según las crónicas murió decapitada
después de ser arrojada a los leones en el siglo III. A esta Santa recurren los
taxqueños cuando truenos y relámpagos sacuden la región pues es considerada fiel
protectora contra las tormentas |
| En Taxco siempre hay motivo para
participar en sus arraigadas manifestaciones populares. De fraternal vistosidad resulta la
celebración de la Semana Santa fruto del profundo acerbo religioso entre la población.
Otros eventos como la gran Feria de la Plata y las célebres Jornadas Alarconianas animan
el aspecto lúdico y artístico del calendario taxqueño |
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Niños jugando frente a la fachada de su
memoria histórica. Quizá descendientes de algún soldado de Cortés y de alguna
indígena de los asentamientos originales. Sabia fresca para esta ciudad mestiza que
surgió de la plata y sufrió la explotación y el expolio de sus ocupantes. Aquel pueblo
minero de entonces hoy luce próspero y orgulloso su merecida fama de hospitalario con el
visitante |
| Justo al costado de la Iglesia, el Bar
Berta es de inexcusable visita. Un magnifico punto de encuentro donde platicar con los
amigos, escuchar un desgarrado mariachi y por supuesto tomar su famoso coctail
"Berta" |
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| Tras la barra del Bar Berta se mezcla y se
agita su popular "Berta", una refrescante bebida a base de tequila, miel, limón
y agua mineral, servida en vaso largo y bien cargada de hielo picado. Imposible no
repetir, especialmente si se toma en los balcones del piso superior con vistas al animado
ajetreo de la plaza principal |
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El Hotel Santa Prisca es una magnífica
elección para acomodarse unos días en la ciudad. Instalado en un antiguo edificio
colonial, su privilegiada ubicación en pleno centro histórico y su cuidada decoración
rústica, le hacen poseedor de un encanto especial. Un lugar tranquilo y familiar en donde
sentirse como en casa |
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A la hora de buscar buena mesa, los
fogones del restaurante del Hotel Santa Prisca ofrecen exquisita cocina. Su acogedor
ambiente, trato afable y cuidada presentación invitan a disfrutar de la mejor
gastronomía local. Inexcusable degustar su típico menú |
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Tomar el aperitivo en la terraza del Hotel
Santa Prisca ofrece una de las mejores vistas sobre la Iglesia, los viejos edificios y los
blancos e intrincados barrios de la ciudad. Si es durante la cena, la vista nocturna
arropada por el estrellado cielo taxqueño es de lo más sugerente |
| Kilómetros y kilómetros de galerías
excavadas durante medio milenio de trabajos mineros han bautizado a Taxco con el apodo de
"La Ciudad de la Plata". Ya en 1524 funcionaban seis explotaciones mineras en
Taxco el Viejo. Talleres artesanales, tiendas de venta y vendedores ambulantes ofrecen el
fruto ya destilado de las entrañas de la tierra. Al comprar algún recuerdo para la
nostalgia conviene comprobar que lleve el sello de aleación "925", garantía de
Plata de Ley |
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Frente a las esbeltas torres de la Iglesia
Catedral, uno de los muchos artesanos de Taxco nos muestra una roca de galena, de la que
se obtendrá plata, níquel, plomo y oro. Esta muestra es parte de las miles de toneladas
de minerales preciosos extraídas de las escondidas vetas del subsuelo taxqueño, algunas
de ellas localizadas a más de un kilómetro de profundidad |
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Una vez el mineral es extraído de la veta
y procesado con aleaciones llega a las manos del maestro platero. Trabajos artesanos que
van desde la fina joyería de tocador hasta la alegórica orfebrería mexicana.
Creatividad, pulso, temple y paciencia son las claves de un buen acabado según los
artistas plateros |