La noche ha estado
muy movidita, me he levantado varias veces al oír el viento y
he visto al capitán no-durmiendo fuera. Por fin amanece pero el
mar sigue agitado, salimos a hacer las fotos y zarpamos hacia
una isla cercana (Koh Dam Hok). Aquí ya no sopla el viento y el
mar está tranquilo. Preparo el desayuno (esta vez sandía),
fondeamos y dormimos una siesta corta, porque lo de anoche se
nota.
Salimos hacia Phi-Phi
Don, navegamos con las velas, el día está algo nublado y no
hace tanto calor como otras veces así que la travesía es
maravillosa. Vemos por el camino algún rabo largo pescando y
unos aviones militares cruzando el cielo. Echo el curri, a ver
si pesco… Nada. Pasamos por delante de una isla, la isla
Bambú (Koh Mai Phai), el capitán me dice que llevo algo en el
curri. Sí, creo que he pescado, debe ser grande porque me tira
mucho. Miro, el capi sonríe, me parece raro pero yo empiezo a
recoger sedal emocionada, Ya va llegando, tira, tira. Pero... ya
entiendo porqué se reía!. Muy gracioso... Saco una enorme rama
de bambú enganchada por los dos anzuelos. Foto.

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Llegamos a Phi-Phi
Don. Dicen que esto es muy turístico. Se ven muchos barcos
amarrados. El mar está muy tranquilo, el cielo despejado, son
las 2 p.m. Fondeamos haciéndonos sitio entre los barcos de
pesca y algún barco de buceo. Se ven varios veleros de Aproache,
algún catamarán, alguna motora, y por supuesto long tail.
Estas islas no son
tan rocosas, aquí la vegetación baja en manada hasta la playa
y lo cubre todo, menos un pedacito de arena (hasta que la marea
baja, claro). En frente del barco hay una cortante de montaña
por donde escala un thai. Foto. Otra foto. Hay también una
playa donde dicen que se ven monos cuando baja la marea. El agua
está muy verde, turquesa y esmeralda.
Es un pueblo
turístico, dice el capi que ha cambiado mucho. No se. Ahora hay
montones de tienditas a lo largo de callejuelas de arena,
pequeños restaurantes, tiendas de masaje thai... Dejamos el
centro para ir a la otra playa. Por el camino hago fotos a los
niños thai, son muy guapos y les encanta posar, ya no queda
mucha luz. La vegetación es muy espesa, se mezcla con arboles
de flores rosas, rojas, amarillas, naranjas. Montañas repletas
de plantas carnosas. Vemos gallos, pájaros de colores. Hace
calor y hay mucha humedad.
Llegamos a la playa,
ahora el mar queda muy lejos por lo del trajín de las mareas.
Todos los rabos largos se han quedado posados en la arena. La
luz del atardecer suaviza los colores, se mezclan el beige de la
arena con el azul-gris-verdoso del mar a lo lejos y el azul
pálido del cielo, a los lados bajan dos lenguas de selva verde
oscuro. Hay thais jugando al fútbol con porterías de hockey.
Son muchos, no veo al árbitro. Vaya lío, cada uno va de un
color, pero ellos parecen tenerlo muy claro. Muy pintoresco. Nos
sentamos a tomar una cerveza en un chiringuito, hay varios en la
playa. Muchos australianos. Suena “No woman no cry” a
petición de un joven australiano. Sopla brisa. Se está “¡de
bigotes!” (como diría el capitán)…
Continúa