Son las 6 a.m.. Abro
un ojo y ya no estoy en el mismo sitio, los colores han
cambiado. No puede ser. Tengo sueño pero me tengo que levantar,
cojo la cámara. Ayer todo era verde, hoy las montañas son
azules, azules y grises y el cielo rosa y naranja, blanco y
lila. Me encanta el lila. Es como una acuarela, todo es más
suave, lo han difuminado. Hago fotos. Empiezan a aparecer los
pescadores, van a trabajar.
Desayuno mango, kiwi
y un pintoresco yogur que pensé que era de piña pero resulta
que tiene judías, maíz y no se que más. Está bueno. El
capitán se levanta. Son las 7 a.m. Nos vamos rumbo a Koh Kudu
Yai (isla grande).
El cielo está
despejado, el sol aún no quema así que navegamos con una
temperatura perfecta. Sacamos las velas. El capitán me deja
llevar el barco. Genial. Por el camino vemos muchas islas, todas
tupidas con vegetación exuberante, también con alguna planta
de flores rojas que le da un toque muy exótico. Más long tail,
algún velero. Al poco de salir vemos la isla de James Bond (Koh
Ping Kan), a él no. Con éstos exteriores cualquiera… Hay
águilas de cabeza blanca y alas pardas, una ha atrapado un
lagarto, vuela hacia tierra, debe pesarle mucho porque lo suelta
en el mar.

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Son las 10 a.m.
Fondeamos entre Koh Kudu Yai y Koh Yao Noi (isla pequeña).
Salimos con el dinghy a investigar. Entramos en otra laguna (Hong),
esta vez hasta el capitán está más sorprendido que yo
(difícil porque yo nunca he estado aquí y además me sorprendo
con facilidad). Es paradisíaco, bueno quizá es más parecido a
una mezcla entre la selva amazónica y parque jurásico. Una
laguna verde, rodeada de vegetación, donde apenas hay fondo.
Está lleno de estrellas de mar. Parece que va a salir un
dinosaurio de entre las rocas. Más fotos. Al final me faltarán
carretes.
Nos vamos hacia Ko-Hong,
en la provincia de Krabi. Llegamos alrededor de las 2 p.m. Hay
dos o tres long tail en la playa y dos barcos con guiris pasando
el día. Están haciendo snorckel, otros van en Kayac,y otros
toman el sol en la playa de arena blanca. No viven mal los
guiris.
Llegamos en dinghy
hasta la playa, esta isla está abierta al mar y paseando por la
orilla se llega a otra lagunita que parece una piscina natural.
Me meto hasta las rodillas y me rodean un montón de peces, a
algunos los he visto ya, son peces loro, otros ni idea, los hay
de rayas amarillas y negras, grises, blancos, rojos... menuda
pecera. Hoy toca coger conchas, hay muchas. También muchos
corales, podría estar meses recogiendo estas cosas.
Atardece, otra vez la
luz cambia y los colores vuelven a estallar, tengo delante una
gran roca con enormes vetas negras-rojas-blancas, coronada con
una peluca verde de selva. Ahora la arena de la playa es beige
claro y limita con la manta esmeralda. No está nada mal. La
marea está subiendo. Menudo trajín se traen aquí con eso del
sube-baja del mar. Conecto el móvil, tengo algún mensaje. Son
las desventajas del mundo moderno, ya no es tan fácil
perderse...
Continúa