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Sumario

Introducción
Una fuga a tiempo es una victoria
Bandera pirata en lo alto del mástil
Prodigioso cambio de luces
Islotes de clorofila
Se está... ¡de bigotes!
Al abrigo de millones de peces
Un color para el recuerdo
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Tailandia
"Piensa en verde..."
Texto y fotos de Carmen Hernández
 
 Una fuga a tiempo es una victoria
 
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© Carmen Hernández

Doce horas de viaje cambian la perspectiva de todas las cosas. Y después de ese tiempo uno ya no está tan seguro de querer seguir y cuando por fin llegas a Phuket y te duelen todos los huesos y los músculos del cuerpo (para entonces ya son 22 horas de viaje), te preguntas si lo que vas a ver habrá merecido semejante paliza.

Llegamos a la base que Sunsail tiene en Phuket, una marina que es una laguna (Boat Lagoon), muy curiosa porque para salir a mar abierto hay que esperar a la marea alta, llegamos ya de noche. Tras un baño en la piscina del hotel y una buena ducha, alquilamos un tuc-tuc (curioso artilugio con un motor de dos tiempos donde sólo se puede ir sentado si agachas la cabeza) y nos vamos a Patong-beach. La experiencia es alucinante, más aun si el cansancio del viaje ya no te deja pensar con claridad.

Es un sitio lleno de gente que trabaja en pequeños puestos callejeros, haciendo comida, vendiendo todo tipo de cosas; te van ofreciendo una mesa en cada “restaurante” por donde pasas. Es una mezcla de olores y colores muy singular: arroz, verduras, pato, pollo a la brasa, cangrejos de caparazón gris, pescados secados, curry, tamarindo, soja... nada que ver con nuestra cocina pero parece muy recomendable. Nos sentamos a cenar.

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© Carmen Hernández

Después de la cena, un paseo por Patong y a pesar del agotamiento merece la pena, la calle se llena de mujeres perfectamente maquilladas, con trajes de noche y cuerpos maravillosos; es la ciudad de las mujeres perfectas... quizá porque son hombres. Multitud de turistas se hacen fotos con las “chicas” (todas remuneradas), se ven muchas “parejas” mixtas, en fin un auténtico supermercado del sexo. Vuelta al barco que mañana hay que salir a navegar. La noche está estrellada, hace calor. Buenas noches.

Son las 6 a.m. y llueve, espero que salga el sol... Son las 9 a.m., sigue lloviendo, así no apetece salir. Nos vamos a dar una vuelta por la isla y aprovechamos para hacer la compra en el centro de Phuket. Es una ciudad muy peculiar, con cientos de tiendas y mercados. Entramos en uno de los mercados donde venden comida, la gente trabaja hacinada en puestos minúsculos, hay mucha humedad, el olor es penetrante, es difícil imaginar cómo nadie puede trabajar en estas condiciones pero ellos parecen contentos, son muy afables. Tampoco se entiende cómo pueden sentarse durante horas en cuclillas, parecen tan cómodos!.

Paramos a comer, sopa de coco y tamarindo, arroz hervido, pato laqueado y cangrejo a la brasa. Vuelta a la base. Aún se nota el cansancio del viaje, tengo los músculos entumecidos. Lo mejor será darse un masaje tailandés. Mucho mejor. En el barco, whisky Mekong, música... y mañana salimos.

Continúa


 

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