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Introducción
Un Paraiso para Patear
Expertos Caminantes
Lhakpa, El guía del Desfiladero
El Gran Logro Sherpa

 

 

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Sherpas
Guías de las Alturas
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez.
 
Lhakpa, El guía del Desfiladero
 

tierratragame.es entrevista a Lhakpa Dorjee Sherpa en la aldea de Phortse, donde nació a 3.840 metros de altitud, situada a un lado del camino que conduce a la montaña más alta de la Tierra y frente al esbelto y helado Ama Dablam, la montaña sagrada de los sherpas.

© Victoria Sánchez

¿Siempre has vivido en Phortse?
Aquí nací y como soy hijo único, la tradición sherpa me obliga a cuidar de mis padres toda la vida, por eso nunca pense en cambiar de lugar.

¿Cuándo comenzaste a trabajar para los extranjeros?
De niño fui al colegio cinco años y desde que recuerdo siempre he trabajado con grupos de trekking y con expediciones. Primero como porteador, luego como cocinero, guía, porteador de altura, jefe de expedición, y actualmente también ayudo en el negocio familiar, el "Namaste lodge".

© Victoria Sánchez

¿Pasas mucho tiempo lejos de tu familia?
Salvo en la época de monzón, tengo trabajo con grupos de turistas todo el año y eso me obliga a estar muchos días, incluso meses fuera de casa. Desde que me dedico a este trabajo he participado en 22 expediciones, de los trekkings ya he perdido la cuenta.

¿Cuál fue tu primera gran montaña?
Fue el Dahulaguiri (8.172 m.) con una expedición catalana. Es una montaña muy bonita y aquella una buena expedición, pero el mal tiempo no nos dejo llegar arriba.

© Victoria Sánchez

¿Y las de mejor recuerdo ?
El Shishapagma (8.012 m.) con una expedición franco-suiza en 1995 y el Everest (8.848 m.) con una expedición germano-americana en 1983. Guardo muy buenos recuerdos de esas ascensiones y de las personas con las que compartí aquellos días. Ambas montañas se portaron muy bien conmigo.

¿Cómo fue esa expedición al Everest en la que conseguiste llegar a la cima?
Han pasado ya 17 años de aquella expedición y lógicamente los equipos de entonces no eran tan buenos como los ahora. Fue una expedición de primavera y tras montar los campos habituales por la cara sur, nos dividimos en dos grupos para el ataque final. Mi grupo fue el primero en hacer cima y a pesar del agotamiento no tuvimos grandes problemas, pero el segundo grupo no tuvo tanta suerte, consiguieron la cima pero sufrieron serias congelaciones y la consiguiente amputación de varios dedos.

© Victoria Sánchez

¿Cómo fueron los últimos metros y que sensaciones tuviste al pisar la cumbre?
La última etapa, tras pasar la noche en el Collado Sur a 8.000 m., es lo más difícil. A esa altitud es muy difícil pensar. Mi mente solo se ocupaba de respirar y de intentar poner un pie delante del otro. En los metros finales recordaba mi vida pasada y cuando llegue arriba fue algo muy personal. No experimente grandes sensaciones, sentí que podía descansar y pense en el largo descenso que nos esperaba. Los sentimientos comenzaron a fluir ya de vuelta en el Campo Base. Entonces sentí la emoción de lo que había conseguido y fui muy feliz de continuar vivo… Me acorde mucho de mi familia y quería volver cuanto antes a verlos.

¿Qué ha significado para ti estar en lo más alto del planeta ?
De joven siempre quise subir al Everest. Para nosotros los nepalies Sagarmatha es la Diosa Madre, al igual que lo es Chomolungna para los tibetanos, y nos enseñaron que allí arriba esta la casa de los dioses. Por eso cuando me ofrecieron la posibilidad de compartir con ellos ese lugar dije que si, además, ese trabajo suponía un aporte económico muy importante para mi familia. Fui un hombre feliz cuando regrese a casa. Todo Phortse estaba contento porque lo había conseguido. Gracia a ello, hoy soy un hombre apreciado en mi pueblo.

© Victoria Sánchez

¿Volverías a intentarlo ?
Después de aquella expedición trabajé con otras que también buscaban la cima del Everest. Tuve oportunidades pero no intente de nuevo la cumbre. De hecho en una ocasión me baje de un campo de altura muy cerca de la cima, quise mantener el recuerdo de aquella primera vez.

¿Y si tus hijos te pidieran consentimiento para subirlo?
Una de las causas por las que yo subí al Everest fue porque era muy pobre. Mis hijos no tienen esa necesidad y quisiera que no lo hicieran. Pero si ellos así lo desean yo les ayudaré con mi experiencia. Como padre, preferiría que se dedicasen a los trekkings o a otros trabajos menos expuestos.

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