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Las
distancias son muy cortas, en Holanda. Una buena red viaria y
ágiles transportes públicos permiten desplazarse a los
alrededores de Rotterdam. Junto a todas las carreteras, sean
grandes o pequeñas, existe un camino auxiliar para bicicletas.
Una forma
diferente de conocer Rótterdam y sus cercanías, puede ser en
bici. Los mapas de recorridos en bicicleta y las
excursiones organizadas nos guían por los carriles-bici hasta
la poblaciones más cercanas.
Gouda
es un pequeño Ámsterdam con canales y casas bajas con grandes
cristaleras que muestran, sin pudor, esmerados interiores. Esta
ciudad del queso, dista poco más de 20 km. de Rótterdam. Llegar
a Delft también es un agradable paseo en bicicleta que
puede culminar en la plaza de su artístico Ayuntamiento
gótico.
Las
poblaciones de Veer y Midelburg, algo más
alejadas de Rótterdam, están muy próximas a la colosal obra
hidráulica que constituye el Plan Delta. Este dique supone una
barrera de protección ante bruscas crecidas del mar, que solo
acciona sus compuertas, de forma automática, en caso de
peligro.
Las dunas y
los pólders de inmensas praderas se convierten en los márgenes
de nuestro recorrido. La playa tiene un significado diferente:
en verano, la temperatura suele alcanzar poco más de 20ºC en
las horas centrales del día y el aire es una constante. Las
sombrillas son sustituidas por una especie de tiendas de
campaña que protegen del aire.
La Haya,
sus casas señoriales y el Tribunal Internacional de Justicia,
ponen punto final a nuestro recorrido. La admiración y la
reflexión nos acompañarán en nuestra visita, que puede
concluir en Madurodam, a modo de recordatorio en miniatura de
nuestro viaje.
Continúa
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