|
La
internacionalidad de Rótterdam es un hecho diferenciador.
Multitud de nacionalidades conviven en la ciudad. Las
condiciones y calidad de vida de Rótterdam son un claro
atractivo. Las posibilidades de negocio y empleo han sido una
realidad, que ha atraído grupos de población de los más
remotos lugares del mundo. Quizá por la tradición de ciudad de
acogida que ha tenido Rótterdam, el grado de integración de
este compendio multicultural es considerable.
Pero las
diferencias existen, y es lejos del país de origen donde se
hace todo lo posible por conservarlas. Rótterdam es Capital
Cultural Europea durante el año 2001, pero cotidianamente es
capital de un sin fin de culturas. Probablemente la tolerancia y
la moral abierta que tradicionalmente ha caracterizado a las
ciudades de los Países Bajos, como Rótterdam, tengan su
explicación en esta convivencia.
El “Werelmuseum
Rótterdam” ha dado consideración de Museo a todas estas
expresiones culturales, que hacen que Rótterdam cuente con un
calendario con más días marcados en rojo que en negro. Las
celebraciones religiosas, culturales e históricas de cada uno
de los colectivos que habitan Rótterdam se suceden a lo largo
del año. Esta pluralidad de razas también puede explicar la no
existencia de una gastronomía propia y genuina y sí la
abundancia de cocina internacional.
La ciudad
sin corazón, como fue representada Rótterdam tras los
bombardeos, es ahora una ciudad palpitante y enriquecida por la
sangre del Mundo.
Continúa
|