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Rótterdam,
siempre viva, tiene su origen en un asentamiento pesquero
surgido en el siglo XIII, en torno al pequeño río llamado
Rotte. Desde entonces, hasta la cosmopolita Rótterdam de
nuestros días, su historia se escribe en siglos de esfuerzo y
superación.
Rótterdam,
como el resto de Holanda, ha estado siempre ligado al mar. La
incesante capacidad comercial e industrial de su puerto,
beneficiada por su situación geográfica, ha sido decisiva en
el crecimiento de la ciudad y su región.
Tanto es
así, que la actividad de esta ciudad, ha generado desde
antiguo, considerables movimientos de población, que aún hoy
le caracterizan. Desde sus intensas relaciones comerciales con
la India, en sus orígenes, hasta los actuales emigrantes que
llegan de todas las partes del mundo.
Simultáneamente,
muchos holandeses partieron hacia el Nuevo Mundo en busca de un
futuro mejor. Los trámites para estos largos viajes, a veces
sin retorno, se llevaban a cabo en el edificio “Holland-Amerika
Lijn” que hoy aloja el lujoso Hotel New York. Esta
institución se dedicaba, en exclusiva, a la gestión de los
numerosos traslados.
La masiva
emigración hacia Las Américas de ciudadanos holandeses explica
la coincidencia de nombres de ciudades holandesas con
americanas. Tanto es así que Nueva York fue llamada
originariamente Nueva Ámsterdam.
La
prosperidad de Rótterdam fue creciendo de manera imparable.
Este progreso sufrió, sin embargo, una parada en seco con los
bombardeos de Mayo de 1940. La II Guerra Mundial destruyó la
ciudad y sus recursos deshaciendo en un solo día el trabajo de
varios siglos.
El empeño y
el duro trabajo de los conciudadanos de Rótterdam ha logrado
que la guerra sólo fuera un duro paréntesis para esta capital
del transporte y el negocio, pero no un dramático final. La
asombrosa recuperación de la ciudad bombardeada, es hoy un
hecho.
Continúa
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