Pero entre tanta
ascensión y caminata no conviene desaprovechar la experiencia
que supone detenerse en los pequeños municipios, perderse en
sus mercados, degustar sus platos típicos y participar en las
borracheras de colores, olores y sabores que son sus concurridas
fiestas, siempre animadas por la cadenciosa marimba. Estos
serán los condimentos que aderecen este paseo por los profundos
cielos guatemeltecos. Estamos cerca de la frontera con el
querido México y llega el momento de ascender el volcán más
elevado de toda Centroamérica. Es el turno del Tajumulco que
significa "en la rinconada". El alejamiento y
aislamiento de estos parajes decoran a esta montaña con un
aspecto muy alpino, especialmente cuando ocasionalmente se ve
nevada.

 |
Desde San Marcos por
carretera se alcanza la aldeíta de Tuichán, de la que despega
una marcada vereda que supera amplias praderías salpicadas por
caseríos y bosques de pino que dan paso a los contrafuertes de
las dos cimas que coronan la montaña, y en las que es habitual
encontrar restos de ceremonias mayas o incluso ser testigo de
ellas. La más alta de las cumbres alcanza los 4.220m y posee un
redondeado cráter al que es posible descender. Estamos en el
punto más alejado del suelo guatemalteco y la panorámica no
concede reposo a los sentidos. El horizonte se transforma en un
definido serrucho de puntiagudos volcanes por el que,
recordemos, venimos volando sin despegarnos del suelo. El más
cercano es el exigente Tacaná que también muestra ambiente
alpino y supera, por poco, los 4.000 m. de altitud.

 |
Sobre su cumbre se desliza la línea
divisoria que separa México de Guatemala, por lo que es cita
anual entre montañeros de ambos países que alternan la
ascensión por ambas vertientes. Un buen lugar para recuperar el
resuello de los días que llevamos caminando por los tejados
guatemaltecos, y disfrutar de la satisfacción que ha supuesto
alcanzar estas cimas en las que las vistas a cielo abierto solo
son comparables a las que disfruta el propio queztal, es
penetrar en uno de los supuestos respiraderos del volcán
Tajumulco. Conocido como "Las Castalias" es una
curiosa formación geológica de estructura abovedada por cuyo
techo se vierten cascadas de agua caliente ideales para un
merecido y cálido baño tonificante. Los lugareños aprovechan
los manantiales que se generan en el ardiente lecho para cocer
huevos en tiempo récord, y aseguran que estas hirvientes aguas
poseen efectos asombrosos para la salud.