Uno de los escenarios
preferidos por los viajeros que cruzan el país es el lago
Atitlán que en lengua Nahuatl significa " Lugar de agua
". El lago es una gigantesca caldera rodeada de bosques de
niebla que se descuelgan por las faldas de montes y volcanes que
cercan a modo de corona las orillas. De las doce poblaciones
mayas que abrazan las riberas del lago parten todos los días
pequeñas embarcaciones de pescadores en busca de sabrosas
capturas, siempre y cuando el oleaje y el Xocomil - fuerte y
ocasional viento del sur - lo permiten. Orillada al lago,
Panajachel es una bohemia población refugio de muchos viajeros
sin billete de vuelta, desde la que se toman las lanchas que
arriban a la bahía en la que descansa Santiago de Atitlán,
población de profundas tradiciones en la que todavía se
conversa en Tz´utujil, una de las veintiuna lenguas mayas
habladas en Guatemala.

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Las gentes de esta
coqueta población mantienen orgullosas costumbres y vestuario
propios, especialmente vistosos son los huipiles - blusas - de
franjas rojas y moradas que lucen las mujeres. De las afueras de
esta ciudad arranca el fatigoso ascenso al imponente volcán
Atitlán de 3.535 m. de altitud. Aunque... antes de iniciar su
ascenso no estaría de más hacer una visita a la cofradía de
la Santa Cruz en donde se venera al señor de Maximón. Este
dios que trabaja tanto el bien como el mal esta representado
como un muñeco de tamaño real, ataviado con traje oscuro,
corbata, sombrero y bastón. Luce bigote y mantiene un cigarro
entre los labios. Todo el que lo visita le ofrece tabaco y un
octavo - vaso - de cusha - aguardiente casero - antes de
exponerle sus solicitudes.

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Tras haber
cumplimentado nuestra petición para que nos acompañe la buena
suerte en el ascenso, ya estamos en disposición de emprender la
subida al volcán a través de un bosque húmedo y
posteriormente sobre penosos toboganes de escoria volcánica,
que desembocarán en el cráter-cumbre de la que se escapan
pequeños chorros de vapor. Cuando cae la tarde y las sombras
son más largas, esta árida cúspide es un mirador único sobre
su adosado Tolimán y el vecino San Pedro de rematado cono
altanero. Estos tres volcanes forman un triángulo que domina
todo el flanco sur del lago. Pero especialmente asombrosos
resultan los impactos visuales que se consiguen sobre el
gigantesco espejo que forman al atardecer las aguas del Lago
Atitlán.