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Sumario

Introducción
A vista de Pájaro
Por Senderos de Lava, Tradición y Modernidad
Pasado Colonial
Con el Amparo de Maximón
Páramo Candente
Por todo lo Alto
Tras la Senda de los Hombres Estrella
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Guatemala
A vista de Quetzal
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez.
 
 Por Senderos de Lava, Tradición y Modernidad
 
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© Victoria Sánchez

Ciudad de Guatemala, la capital, es una urbe moderna de altos edificios que poco tiene que ver con el resto del país. Tan solo el casco viejo mantiene aún el sabor añejo de las ciudades coloniales; una gran plaza en torno a la que se ubican los principales edificios civiles y religiosos. En ella se levanta un modesto monolito que recuerda los tan esperados, durante treinta años, acuerdos de paz. Sin embargo muy cerca de esta ajetreada urbe, en Santiago Sacatepéquez, la profunda religiosidad y tradición de los pueblos guatemaltecos tiene una curiosa cita con los ausentes. Cada "día de muertos" se recuerda a los difuntos pasando el día en los cementerios y haciendo volar enormes barriletes - cometas - de mil colores, como medio de enviar mensajes de afecto a sus antepasados.

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© Victoria Sánchez

También cerca de la agitada capital, el más famoso y travieso volcán de Guatemala no deja de respirar. El Pacaya de 2.550 m. comparte su nombre con el de un apetitoso palmito que adereza algunos platos de la región, hace veinticinco años que mantiene su proceso eruptivo sin interrupción y es parte de la gigantesca caldera volcánica que configura el lago Amatitlán. Ascender a un volcán en activo - con las debidas precauciones - puede ser la experiencia más radical que permita la madre naturaleza; notar el aliento de la tierra, sentir como las fuerzas telúricas se liberan sin miramientos. La ascensión al dragón de roca Pacaya está supeditada a sus arritmias eruptivas que en ocasiones han llegado a tapizar de cenizas la Ciudad de Guatemala.

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© Victoria Sánchez

Debido a esta voraz actividad, la boca del ardiente cono está deformándose continuamente y de ella se vierte un largo río de lava que desciende toda su ladera. Lluvia de fuego, altas fumarolas y desconcertantes explosiones pueden verse, oírse y sentirse desde las proximidades. Muy interesante resulta observar durante la noche este espectáculo de luz y de sonido desde la vecina población de San Vicente Pacaya. En el Ecohotel Pacaya puede preguntarse por Don Jonatan, él tiene mil relatos que contar sobre el volcán y sus alrededores.

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