Ya desde la Edad
Media, algunas comunidades judías se congregaban en Praga, por
eso resulta interesante recorrer la historia de este pueblo
visitando el céntrico "Barrio Judío". Posee una de
las sinagogas mas antiguas del Continente y un antiguo
cementerio con miles de lapidas desordenadas, en el que se cree
que fueron enterradas alrededor de cien mil personas. Entre
ellas el conocido rabino Low, creador de la mítica y misteriosa
criatura llamada "Golem".
No lejos de allí se encuentra la
avenida de San Wenceslao con numerosos comercios y cines y que
todos vimos en aquellas impresionantes imágenes de 1968
plagadas de tanques rusos que intentaban sofocar la revuelta del
pueblo checoslovaco durante la Primavera de Praga. Junto a la
gran estatua ecuestre del santo, una pequeña cruz de madera,
algunas flores y una foto recuerdan al estudiante Jan Palach,
quien en señal de protesta y ante el asombro de todos se auto
inmoló. También en esta misma avenida se encuentra el
impresionante edificio terminado a finales del siglo pasado y
que alberga el prestigioso Museo Nacional.

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Praga es una mágica urbe que invita a meditar, a pasear, a
asimilar todas las maravillas que nos ofrece y para ello
encontramos, en plena ciudad, bosques, parques y jardines
maravillosos como la isla de "Kampa" donde se
encontraba el famoso graffiti de John Lennon junto a la que
solían congregarse los checos para cantar, probablemente "Give
Peace a Chance". Hermosos parajes para caminar son también
"Letna" y "Vysehrad" que ofrecen, además,
unas increíbles vistas panorámicas de la ciudad. Incluso, los
mas atrevidos y menos supersticiosos pueden visitar los
solitarios y misteriosos cementerios (a veces enormes) con
algunas lapidas y panteones que son autenticas reliquias de
arte.
Ya dijo el viajero que Praga es una ciudad que hay que
disfrutarla con los cinco sentidos y el corazón. Al caer la
tarde, pasea cerca del río y observa detenidamente la
increíble gama de colores y destellos, ocres y dorados, que la
ciudad luce en ese momento del día. Y piensa el viajero que
Praga no se puede describir en unas líneas o mostrar en fotos.
Es imposible. Praga es una ciudad "bohemia" y "kafkiana",
nunca mejor dicho, que hay que visitar sin prisas para saber que
se siente entando en ella.
Continúa
