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Sumario

Introducción
La Pasión Revivida
Porto 2001: Un acontecimiento que levantó piedras
El vino de orilla a orilla
Un paseo por los jardines del arte: Serralves
Oporto-Aveiro: Viaje en el tren del tiempo
Aveiro: Canales de Arte Nuevo
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Oporto:
Donde el contraste se hizo belleza
Texto y fotos: Henrique García Facuriella
 
 Aveiro: Canales de Arte Nuevo
 
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Estación de Aveiro - © Henrique García Facuriella

Lo primero con lo que se encuentra el viajero que llega a Aveiro en tren es con la propia ciudad y sus costumbres resumidas en forma de azulejos. Toda la pared de la estación que da a los andenes está cubierta con paneles de azulejos blancos y azules de los que resalta algún borde en amarillo.

Después de cruzar la sala de espera, una larguísima avenida se extiende casi desde las escaleras de la estación. Al caminar por ella, se tiene la primera toma de contacto con la ciudad actual. La tranquilidad con la que camina la gente, el olor de las tiendas de ropa y el pavimento en forma de dibujos marítimos dan la sensación de estar en un pueblo grande.

Casi al final, la avenida se desliza hacia un lado para dejar su espacio al Canal Central, que se une al Canal do Paraíso y llega a la ría con el nombre de Canal das Pirámides. Entre los puentes que lo cruzan flotan los moliceiros, los barcos de colores que servían para recoger algas en la ría y que constituyen uno de los símbolos de esta zona. La unión de estos elementos es lo que ha hecho que a Aveiro se la llame la “Venecia portuguesa”.

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Aveiro. Canal Central - © Henrique García Facuriella

La margen derecha del Canal Central está bordeada por casas art nouveau, que le proporcionan un carácter atípico. Si, además, uno camina por las calles de esa parte de la ciudad, los rastros de la época colonial se hacen omnipresentes. Las tiendas de café y chocolate, decoración e, incluso, las librerías tienen un sabor que no han perdido a lo largo de casi un siglo. No obstante, es en las confiterías y cafés donde se puede palpar más de cerca esa sensación, mientras se comen unos ovos moles (dulces a base de huevos y azúcar cubiertos de oblea).

Las calles que suben desde la margen izquierda del Canal Central conducen a la parte oficialmente monumental. Lo primero que el visitante se encuentra es el edificio del Ayuntamiento, pintado de rosa entre piedra blanca. Después, la plaza de la catedral, donde se encuentra la iglesia del antiguo convento de São Domingos, convertida este siglo en sede episcopal. Visto desde fuera, el templo tiene la sencillez de las iglesias construidas en América durante el siglo XVII.

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Aveiro. Centro Comercial - © Henrique García Facuriella

A pocos metros de la catedral está el Museu de Aveiro, que ocupa las dependencias de lo que hasta 1874 fue el Convento de Jesús. Sin embargo, el nuevo uso del edificio no ha roto su carácter conventual, propiciado por la instalación de las salas alrededor de los claustros. Pero Aveiro no es sólo historia teñida de algún toque de provincianismo. La universidad proporciona a la ciudad la vida necesaria para evitar el aburrimiento. Durante el día, el punto de reunión es el moderno centro comercial, en forma de avenida con dos pisos y amplias zonas abiertas al exterior. Por la noche, es la Praça do Peixe y sus inmediaciones las que se llenan de jóvenes, que acuden a los bares allí situados.

Continúa


 

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