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Este año,
Oporto ha sido nombrada, junto con Rotterdam, Capital Europea de
la Cultura, pero las personas que llegan a la ciudad durante la
primera mitad de este año se encuentran con una urbe sembrada
de obras. Sólo el ruido de las máquinas, las aceras cortadas y
los carteles que publicitan la unión entre la capitalidad
cultural y los trabajos de remodelación permiten intuir a
simple vista que en Oporto está pasando algo. Es necesario
recorrer las calles levantadas, entrar en los cafés o las
oficinas de turismo para conseguir un folleto azul y amarillo en
el que se descubren al visitante los actos con motivo de la
capitalidad.
Oporto ha
elegido la frase Pontes para o futuro (Puentes para el
futuro) como eslogan para promocionar el acontecimiento. Los
responsables de imagen de Porto 2001 no han podido elegir mejor
presentación si se tiene en cuenta la planificación de las
obras. Algunos de los edificios proyectados, como la Casa da
Música, no estarán completamente terminados hasta 2002.

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Para finales
de año, Oporto contará con uno de los conjuntos de edificios
con fines culturales más importantes de Europa. Gracias al
2001, construcciones casi abandonadas -como el Museu Soares dos
Reis, que albergará la más interesante colección de pintura
portuguesa desde el siglo XVI, o la Cadeia da Relação, antigua
prisión del siglo XVIII que será convertida en la sede del
Centro Portugués de Fotografía- tendrán nuevas funciones o
ampliarán las que ya tenían. Otros son de nueva creación,
como la Biblioteca Almeida Garrett -situada en los jardines del
Palácio de Cristal- o la Casa da Música -de la que sólo es
posible ver las lonas que cubren las obras-.
Sin embargo,
las máquinas en constante funcionamiento no impiden el
desarrollo de un complejo programa cultural. Desde el 13 de
enero de 2001, fecha en la que se abrió oficialmente el año de
la capitalidad europea de la cultura para Oporto, han sido
cientos los actos celebrados. Otro aspecto importante de este
acontecimiento es el alto grado de implicación de la sociedad
portuense, que siente este año como algo propio u no sólo como
imagen hacia el exterior. Los teatros Rivoli y Nacional de São
João se llenan en cada concierto o espectáculo de danza, y lo
mismo ocurre con las salas de exposiciones.
Además, la
programación del 2001 abarca ámbitos tan distintos como la
literatura, la ciencia, las artes plásticas, el pensamiento o
los montajes multimedia en un conjunto que llama la atención
incluso a distancia. Los nombres de James Macmillan, Piet
Mondrian y Orquesta de la Scottish Opera o las descripciones de
las instalaciones plásticas o ciclos de conferencias leídos en
revistas o Internet ejercen tal fuerza, que suponen un punto de
referencia más a la hora de planificar el viaje a Oporto.
Después de 2001, Oporto podrá sumar a sus circuitos medieval,
barroco, neoclásico o garrettiano un nuevo recorrido de
referencia turística por los edificios clave de este año.
Continúa
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