|
Como en todo
Cataluña, los tres valles se caracterizan por su gastronomía,
con platos abundantes y consistentes, confeccionados con
productos autóctonos de la zona.
Comenzando
por el Pallars Sobirá, la gastronomía forma parte de su
historia, conservando muchas de las recetas que hoy se degustan
desde hace muchas generaciones. Esta cocina nutritiva y
autosuficiente, está basada principalmente en los productos
autóctonos como la carne de ternera, de cordero, de cerdo o de
caza, los pescado y las truchas, hortalizas, patatas, setas,
frutos secos, etc. A partir de esta materia prima, se crean
platos como el Xalis, la Girella, butifarra
traidora o el Facit de Carnaval, embutidos hechos de
carnes diversas, las viandas y las sopas de pastor.
También los postres como el redorts o tortells y
todo ello regado con vinos y licores de ratafia.
 |
Subiendo al Valle
de Arán, la cocina toma cierta analogía con su colindante
Francia, con muestras como los patés, civets o
postres como las crespets. Por otro lado la climatología
ha influenciado necesitando una alimentación consistente, de
ahí la gran cantidad de sopas, potajes y estofados, entre los
que destaca la olla aranesa. La cocina aranesa, utiliza
los productos típicos del valle, carnes y truchas preparadas
con gran variedad de condimentación, las setas, las frutas del
bosque, con las cuales también se preparan licores caseros como
el cassis anisat.
Por último,
en el Alto Ribagorça, la cocina, de montaña, se basa en
los productos naturales elaborados según antiguas tradiciones.
Las carnes son el plato fuerte, y el cordero el protagonista, de
ahí los conocidos platos como el freginat, hecho con
sangre e hígado, o el embutido llamado girella,
acompañados de toda clase de setas. La ternera natural, criada
de forma tradicional por ganaderos de la comarca, empieza a ser
una de las carnes más apreciadas por su excelente calidad. Con
el cerdo se hacen los embutidos típicos de las comarcas de
montaña, como el xorís y la secallona. Además
se cocinan platos como la escudella o vianda, el civet
de javalí o la col i trumfes amb suc de rosta y como
no las truchas de río. Como complemento nos ofrecen los quesos,
confituras dulces y saladas o los patés caseros, además de los
postres más auténticos de la comarca: el mostillo, la coca
de llardons y el brossat.
Continua... >
|