Volver a la Página Principal
 tierratragame.es » 

Sumario

Introducción
Calentando Motores
Pasados por Agua
Frente a algo Imponente
De vuelta a la civilización
El Camino a Caín
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Picos de Europa...
en el recuerdo
Por: Miguel Iglesias
 
 Frente a algo Imponente
 
Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

La fuerte subida, poco a poco, mermaba nuestras fuerzas. Nuestro esfuerzo intuía ser recompensado con un lugar desconocido, pero las posibilidades de poderlo contemplar mermaban a medida que aumentaba una ligera niebla que iba espesando a cada paso.

Después de una interminable hora de camino, que hice en solitario dada la lentitud de mi paso, me topé con una pared construida en piedra cuando estaba a tan sólo cinco metros de ella. ¡Por fin! el refugio de Urriellu, un lugar que albergaba a un gran número de aficionados a la montaña, y que no era difícil adivinar que cualquiera estaba mejor preparado que nosotros.

Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

La niebla continuaba a la hora en que decidimos tomar posesión de nuestras camas, unas literas corridas donde 24 personas dormíamos en una misma habitación. Pese a dormir con las ventanas abiertas, y los casi cero grados del exterior, lo concurrido de nuestra habitación, permitió que gran parte de nuestra ropa se secase durante la noche.

La mañana siguiente, amaneció con un tímido rayo de sol, que me hizo salir corriendo del refugio, en bañador y camiseta, sin reparar en la baja temperatura que teníamos a las ocho de la mañana y a casi 2.000 metros de altura. Entonces, pude contemplar la imponente roca que surgía junto al refugio, formando una perfecta pared con un redondeado pico: estaba ante el Naranjo de Bulnes, o Pico Urriellu. Pese a tardar no más de dos o tres minutos en asimilar lo que estaba viendo, y tomar un par de fotografías, cuando quise avisar a mis compañeros de fatigas, de nuevo, la niebla cubrió el famoso pico, sin más posibilidad de contemplarlo que al revelar las fotografías.

Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

Desde el refugio de Urriellu, las opciones, a parte de la escalada, cosa que me temo me quedará como asignatura pendiente, era el llegar a Bulnes deshaciendo el camino hecho hasta el Collado de Pandébano, o descender por una serie de caminos que llevan directamente a la aldea. Esta última opción, prevista inicialmente, curiosamente nadie la tomaba, cosa que nos extrañó, pero que no nos hizo cambiar de opinión. Esta alternativa, a pesar de ser la más directa resultó ser más complicada. El camino que había estado perfectamente continuado durante todo el trayecto, ahora se perdía constantemente. Nuestra soledad se vio premiada con la compañía de los inhabituales rebecos a pocos metros de nuestro camino, y que en todo momento parecían ser espectadores de nuestro caminar, al igual que nosotros del suyo.

Continúa


 

Sala de Embarque - Carretera y Manta - Pincha y Vete - La Revista que viene - Déjate llevar - En el hatillo - Puerta de Acceso - Salvoconducto - Cúbrete las espaldas - El Tiempero - Insert Coin - Turismo Solidario - Utiliza la lengua - Turismo Deportivo - Con mucho gusto - Cuaderno de Bitácora - Canales Viajeros - Correveidile - Algo que declarar

viajes@tierratragame.es

Una revista de...

Nosotros - La Semana que vivimos - AGD Arte Gráfico Digital - Reportur - Publicidad