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Tanto o más
que en la temporada invernal, la montaña es un lugar apto para
que los niños y sus padres vayan y no paren, desde un fin de
semana hasta todo lo que quieran. Para estar a sus anchas,
porque hay sitio para casi todo: rutas a pie para acceder al
parque natural del Comapedrosa, respirar aire puro y despertar
la imaginación; paseos en bicicleta o un kart, con el que
aprendan a emular a sus ídolos; cabalgar a lomos de un poney,
el primer paso para llegar a ser unos avezados jinetes y, sobre
todo, fundirse con los bosques de La Massana; o descubrir sus
habilidades en el pitch & putt, conociendo el golf y
disfrutando del entorno más reposadamente.
Para las
familias más insaciables, aún pueden pasear en trineo: tirados
por perros nórdicos, hasta seis personas pueden viajar juntas.
Y para las más divertidas, el jumping: las camas
elásticas de siempre, más un arnés que permite dar volteretas
sin parar. Ahora bien, para disfrutar de la montaña en su
conjunto, además de los paseos, multiactividad y la multiaventura:
pasaportes para descubrir de un tirón el tiro con arco, los
descensos en tirolina y bicicleta o kart y los quads.

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Como con eso
y todo los niños no se olvidan de correr, saltar, jugar y
reír, tienen un área infantil para campar a sus anchas y
divertirse como nunca: jugando en una piscina llena de bolas de
colores o en el castillo hinchable, deslizándose por el
tobogán hinchable o saltando en camas elásticas. Y para evitar
sustos y que los padres puedan descansar un poco, los peques
están acompañados por monitores que los introducirán en el
mundo natural al ritmo de la diversión, con juegos y
experiencias con los que el día se pasará tan rápido que
querrán volver.
Continúa
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