Si las bicicletas son
para el verano, ¿qué ocurre con la montaña de Andorra cuando
no hay nieve? Que ofrece tantas posibilidades de disfrute que en
invierno, si no más. Sencillamente. La ecuación de siempre se
ha roto: Pirineos, Andorra, Pal-Arinsal, no es igual a esquí.
Pues sin la nieve, o precisamente por su ausencia, se realzan
todavía más los encantos del Principado y de la parroquia de
La Massana. El paisaje se llena de color: el verde de los
árboles, el gris de las rocas, el azul del cielo, el blanco de
algún retazo de nieve que aún resiste y recuerda al invierno…
y el brillo del agua, inesperado, en cualquier lugar.
¿Qué hacer una vez aparcados los
esquís? Imaginación al poder, y una pista: multiaventura.
Piensen: uno, dos, tres, cuatro, cinco… Andorra invita a
practicar casi todos los deportes que se hayan pensado. Sin
perder de vista el turismo rural, para disfrutar con más
tranquilidad, con más armonía, de todo lo que La Massana
ofrece al visitante.