El deporte blanco
tiene cada vez más seguidores en todo el mundo, pero también
son muchas las personas que prefieren disfrutar de la montaña
desde otro punto de vista. La Massana cuenta con alternativas a
este deporte que van desde las actividades culturales, hasta las
ofertas de ocio pasando por la práctica de otros deportes.
En el corazón de las
montañas del principado se refugia un envidiable patrimonio
cultural en el que predomina el arte Románico cuyas formas y
técnicas constructivas responden a la supervivencia de las
tradiciones locales. La Massana es una parroquia que puede
presumir de rincones inolvidables, aderezados con pequeños
pueblos que han sabido conservar las características de las
poblaciones del Pirineo central.
El puente de Sant
Antoni de la Grella, junto con la iglesia que lleva este mismo
nombre, se pueden convertir en el punto de partida del
recorrido. Ambos pertenecen a la época medieval, aunque la
iglesia fue restaurada en los años 40. Casi a la salida del
pueblo de Anyós se encuentra el templo de Sant Cristòfol
d'Anyós, una construcción que de origen románico que ha
sufrido modificaciones posteriores en el siglo XVI. En su
interior permanecen conservadas pinturas murales de dos épocas
diferentes: la Santa Cena, que data del siglo XII y está
ubicada en el hemiciclo del ábside, y las que evocan a Sant
Cristòfol y la Psicostasis, que datan del siglo XVI.
En la confluencia del
río de Arinsal con el río Valira del norte se encuentra el
pueblo de La Massana, donde merece la pena visitar la iglesia de
Sant Iscle y Santa Victoria, de origen románico, que alberga en
su interior algunos retablos barrocos.
Pal posee todas las
características de un pueblo pirenaico. Se levanta de forma
escalonada, sobre la ladera de la montaña, con empinadas calles
que conducen hasta el extremo del pueblo, donde permanece
inmutable ante el paso del tiempo la iglesia de Sant Climent de
Pal, famosa por su campanario de estilo románico lombardo que
fue levantado en el siglo XII. En su interior se conservan la
imagen de Nuestra Señora de los Remedios, una talla que
también data del siglo XII, un retablo del siglo XVII y dos
cruces de madera policromada.
Estos lugares se
pueden visitar en coche, aunque los itinerarios a pie, en
bicicleta o a caballo permiten al viajero tomar contacto directo
con la naturaleza. Existen, además, infinidad de senderos,
caminos y rutas que nos acercan a los rincones más especiales
mediante la práctica de estos deportes. Los que prefieran
actividades más relajadas encontrarán en la pesca o la caza
dos alternativas interesantes.
Los deportes de riesgo constituyen
una fuente inagotable de aventura: el hidrospeed es
especialmente idóneo para la época del deshielo, mientras que
el canoa - kayak es más adecuado para la época estival, cuando
el calor agobia. Los amantes del riesgo podrán disfrutar de
actividades como la escalada o el descenso de barrancos, que les
llevarán hasta los parajes más inéditos y sorprendentes.
Continúa