Contra la
acumulación de tristeza…
Muestra de la
íntima relación que los pobladores de estas tierras han
mantenido con su entorno natural, son los algunas de las
costumbres y el conocimiento que se tiene en cuanto a medicina
natural. Un claro ejemplo, del que no debemos privarnos, es su
popular Temazcal, consistente en permanecer durante un tiempo en
una sencilla choza donde se genera vapor de hiervas medicinales
mediante el derrame de agua sobre piedras calientes. En todos
los pueblos lo encontraremos pues es usado para sanar diferentes
afecciones y en especial por las embarazadas con la ayuda de las
parteras. Otro claro muestra de tradición curativa es la toma
del famoso, a veces por otras causas, “hongo”. Existen
varias clases de hongos, si bien el más conocido es el “Derrumbe”
y la población donde más se utiliza como tratamiento es en
Huautla Jiménez.

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Así es el proceso... El chamán recolecta los
hongos que deberán permanecer aislados de los ojos ajenos...
Hay que pedirle acceso mediante cánticos y rezos... Se necesita
preparación y ayuno... Hay que buscar un lugar alto y
apartado... El chamán calcula la cantidad y es tomado en
crudo... Él es quien hace de guía y ayuda al que lo toma... Se
consigue así el contacto con las fuerzas superiores... Durante
el viaje, siempre dirigido por el chamán, se aclaran las dudas
y se elimina la acumulación de tristeza...
Un juego de “pelotas”…
Reminiscencia del
Juego de Pelota prehispánico es la tradicional Pelota Mixteca.
Juego en el que se enfrentan dos equipos y que cuenta con gran
número de seguidores por todos los pueblos oaxaqueños. “Valor,
fuerza y destreza se necesita”, comenta el señor Melesio, “el
ahumado” para los amigos, experto jugador de Pelota Mixteca.
Cinco contra cinco, jóvenes y viejos, pueblo contra pueblo.
Como si de un partido de tenis se tratase, la pelota, de casi un
kilo de peso, es golpeada de lado a lado del campo por los
jugadores con la ayuda de un guante de cuero y clavos (pasa de
padres a hijos) que puede alcanzar los seis kilos. Golpes de
hasta sesenta metros son recibidos y catapultados con la única
protección del guante. Los tres de atrás son los más fuertes,
los llamados “restos”, uno, el más ágil, o “contraresto”,
ocupa el centro y los dos que sacan, los más hábiles, son los
llamados “atajes”.

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De contabilizar tantos y de aplicar las
reglas del juego se encargan los “chaceros”, o sea los
árbitros. “El fútbol ha desplazado a la pelota” se queja
René Osogobio, presidente de la Asociación Oaxaqueña de
Pelota Mixteca. Sin embargo, en el campeonato de primavera el
campo esta lleno y las apuestas a mano alzada no cesan, mientras
los viejos recrean las tertulias recordando los tantos de
jugadores legendarios como “el Piri” o el famoso “Pata de
perro”, o como pegaban los guantes que fabricaba el famoso “Güero”.
Continúa
