En algún momento escribía:
"…Siendo la especie dominante
el escritor de postales, me constaba que había llegado a
"alguna parte". ¿Que había en ese sitio que
inspirara tan ansiosamente el deseo de comunicarse?
Siempre he pensado que la postal era
una malvada invención. Permitía que el escritor despertara la
más insana de las envidias en un gran número de víctimas, sin
posibilidad alguna de ser contestado y con poca inversión de
tiempo y dinero. Y si no, ¿por qué son cada vez más bonitas?
¿Y porque se pueden comprar postales de lugares que uno aún no
ha visitado?…"
Pero este pretende ser un artículo
de imágenes, que es bien distinto. Y es que introducir un país
tan deliciosamente complicado y rebosante de matices como Nueva
Zelanda a través de palabras, no es tarea fácil.