Sobre un puente de piedra se
encuentran las dos ramas del Camino Francés: la de Roncesvalles
y la de Somport. El cruce del río se prolonga a ambos lados
como campo y como calle pisada de piedra. La calle es de Puente
la Reina y recorre todo el pueblo, entregando al peregrino o
quizá a algún turista accidental fachadas blasonadas, aleros
artesonados e iglesias medievales. Ese pasillo que reúne a los
peregrinos de distinta procedencia es, como gran parte del
Camino, una mirada a otros tiempos y a otro ritmo de caminata.

 |
Unos kilómetros más al oeste se
extiende una de las ciudades más importantes de Navarra y
también una de las más bellas: Estella. Heredera de un nombre
romano, el recorrido por el pueblo es un suave y delicado
placer. Sus calles, sus edificios, sus iglesias, sus cuestas.
Sencillamente se disfruta. Los recorridos son numerosos, pero
nadie debe olvidarse de caminar por el casco antiguo: uno puede
sorprenderse por blasones o portadas románicas. Tampoco se
recomienda en vano "escalar" el puente que cruza el
río Ega y relajarse contando las piedras en el agua. Y desde
luego nadie debería olvidar caminar por la zona más antigua,
de cimientos medievales, con sus palacios y sus iglesias
románicas y góticas, como la del Santo Sepulcro.
Continúa
