En
su extremo oriental se encuentra el Paso de Shanhaiguan que data
de 1383. Mide quince metros de altura, siete de ancho y cuatro
de perímetro. Es una estratégica ciudadela comunicada con los
puntos cardinales. Toda la construcción permanece unida con la
Gran Muralla. En el portón oriental, el más majestuoso,
presenta una tabla horizontal con una famosa inscripción: “Primer
paso bajo el cielo”. Cuatro kilómetros más adelante se
encuentra la conocida como “Cabeza del viejo Dragón”. Es el
punto de partida que termina internándose más de veinte metros
en el mar. Destacable es su ciudadela llamada, no sin acierto,
“Fortaleza para silenciar el mar”.
En
las provincias de Hebei, Tianjin y Beijing la Gran Muralla
serpentea por pequeñas montañas pobladas de vegetación. Es
continuo el subir y el bajar siguiendo una muralla construida de
piedras y adoquines con multitud de torreones a lo largo de
ella. Totalmente destruida, excepto los escasos kilómetros
reconstruidos de los tramos turísticos (Shanhaiguan,
Huangyuguan, Mutianyu y Badaling), y prácticamente cubierta por
los voraces arbustos.

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Por
sus referencias, podría suponerse que es una gran línea
continua de kilómetros sin interrupción, sin embargo, sus
constructores se aprovecharon de los obstáculos naturales, como
las abruptas montañas o los ríos, para que estos formaran
parte de ella y ahorrarse así kilómetros de construcción. Su
estructura supera los cinco metros de altura y los cuatro de
ancho, lo cual permitió cuando se encontraba en buen estado la
circulación de carros, siempre y cuando no se rodara por las
zonas en cuesta y por tanto de escalones. Impresiona porque a
veces se pierde el horizonte siguiéndola, con sus torreones
claramente visibles a lo largo de las mil y una lomas.
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