Seguimos paralelos al
cauce del río y la cadencia de pedaleo poco a poco nos advierte
que la carretera empieza a subir. De frente, al fondo del valle
ya podemos ver las elevaciones más características de Sierra
Nevada, para nuestro asombro, completamente blancas por la nieve
caída días anteriores.
Una duda se ciñe
sobre nosotros y nuestras bicis… ¿podremos subir hasta arriba
con ellas? De momento, saboreando el sol mediterráneo y tras
alguna corta bajada que aprovechamos para comer algo en marcha,
llegamos a Orgiva, capital de esta parte de la Alpujarra
asentada sobre demarcación granadina. A partir de aquí el
paisaje recuerda a los valles colgados de las montañas del
Atlas marroquí, con cultivos en bancales escalonados, adoptados
del antiguo reino de la Media Luna.
Nuestro periplo
rodante continúa sin más complicación que la de ir adaptando
el esfuerzo y los desarrollos de la bici a la subida, pues el
desnivel comienza ya a ser considerable. Especialmente, tras
cruzar el río Mulhacén, llegando a las puertas de Pampaneira,
donde una serie continua de curvas y contracurvas de herradura
dan la posibilidad de ver lo ya ascendido, que no es poco. Estos
serán los mayores porcentajes que encontraremos sobre la bici
de carretera, con la de montaña la historia será otra.
A este pueblo se le
denomina la puerta de la Alpujarra alta y está situado en la
parte baja del Barranco de Poqueira, cuyas laderas tupidas de
bosque Mediterráneo abrigan
también a Bubión, declarado conjunto histórico artístico, y
a Capilerira. Estos tres pueblos blancos colgados de las faldas
de los picos Veleta y Mulhacén, muy cercanos entre sí, forman
la Tahá de Poqueira, agrupación administrativa de origen
musulmán que agrupaba a un territorio o comarca no hace tanto
tiempo.
De este pedazo de
tierra con especial magnetismo para muchos, han hecho su
residencia artesanos e intelectuales, así como viajeros que
quedaron enganchados por su singular belleza. También existen
un centro de estudios budistas que fue inaugurado por el propio
Dalai Lama.
Muy animados por el
buen “crono” que conseguido hasta aquí seguimos dando
pedales hacia las nubes, como diría uno de los budistas del
Barranco “camino de la morada de los dioses”. Tras pasar por
Bubión y llegar a Capileira, nos avituallamos cargando nuestros
depósitos lo mejor posible de líquido y sólido. Llevamos 54
kilómetros y estamos a 1.436 metros de altitud. Todavía nos
queda lo peor…
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