La
combinación de actividades como el ciclismo y el montañismo
puede proporcionarnos la satisfacción de ascender una montaña
en bicicleta con la única ayuda de nuestro propio esfuerzo e
imaginación a la hora de elegir el itinerario.
Si a todo
ello añadimos el reto que supone unir el punto más bajo con el
más alto posible y, además, buscamos la menor distancia entre
ambos, para que el desnivel sea más comprometido, provocaremos
que despierte nuestra inquieta necesidad de acción y nos veamos
embarcados en los más atrevidos proyectos.
Éste debió ser el
planteamiento que originó que dos viejos amigos con ganas de
acción nos pusiéramos a nadar en materia gris para llegar a la
conclusión de que sin presupuesto ni días libres suficientes,
tendríamos que aprovechar lo que tuviésemos cerca de casa… Y
qué mejor escenario que la severa orografía montañosa de la
Península Ibérica, nos sugerimos, con tantas posibilidades
como ideas “poco recomendables” para escapar de la
monotonía y disfrutar de un fin de semana diferente…