Los centros económico y
administrativo de Marruecos miran al mar. El Atlántico baña a
la dos ciudades, pero es Casablanca la que mejor partido obtiene
de él. Lo utiliza como reclamo turístico, como medio de
comunicación y como fuente de riqueza, a través de la pesca
(tendrán oportunidad de comprobarlo quienes visiten el
pestilente puerto). Casablanca en poco recuerda a una típica
ciudad marroquí. Podemos dividirla en tres partes: la zona
residencial, el centro administrativo, con altos edificios y
anchas avenidas trufadas de plazas pobladas de palomas, y lo que
se ha convertido en un Torremolinos pujante, al lado del mar.
En este
"Torremolinos" no falta de nada: en primera línea de
playa, una hilera de hoteles muy a la europea ; un paseo
marítimo lleno de chiringuitos y terrazas veraniegas donde el
bullicio se prolonga hasta bien entrada la madrugada,
pizzerías, MacDonald´s... hasta un restaurante español y otro
donde un letrero grande anuncia "paella". Me habría
gustado saber cómo preparan en Marruecos un plato tan español.
Por la mañana visitamos la mayor mezquita del mundo, a
excepción de la de La Meca, que nadie osará nunca superar en
ningún sentido. Se trata de la exorbitante mezquita de Hassan
II. Todo lo que se refiere a ella alcanza límites astronómicos
: su descomunal tamaño, su lujosa decoración interna y
externa, el coste de su construcción, que aún hoy se está
sufragando.
Lo que resulta innegable es
su gran belleza exterior, mármol blanco, verde, crema, puertas
doradas, maderas nobles. Quienes han visto su interior, aseguran
que es asombroso, el lujo oriental llevado al extremo. La mala
suerte hizo que nuestra visita a la mezquita fuese en viernes,
día en el que los musulmanes acuden a rezar al templo de forma
colectiva, el equivalente al domingo cristiano. Ésta es la
única jornada en la que los no musulmanes tienen el acceso
prohibido a las mezquitas. Aun así, mirando al mar nos consoló
saber que nos habíamos ahorrado las 1.600 de la entrada al
templo. La belleza exterior nos había satisfecho
suficientemente.
De modo que dejamos,
contentos, el desafío arquitectónico de una mezquita que, en
dos tercios de su extensión, está construida sobre el mar.
Sólo la cafetería de un céntrico hotel nos recuerda a la
película que inmortalizó su nombre: Casablanca. Los habitantes
de la ciudad no han querido o no han sabido aprovechar el tirón
turístico que eso les proporcionaría. Rabat, la capital de
Marruecos, es su centro administrativo. Sede del gobierno, hogar
del rey. La visita al mausoleo de Mohamed V y Hassan II es
inevitable. Guardado por guardias a caballo, enfundados en sus
mejores galas militares, permanece abierto dieciséis horas al
día.
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En su extremadamente lujoso
interior de mármoles, la pulcritud. En un rincón, una alfombra
gruesa sobre la que se sientan hombres que, en turnos de cuatro
horas, leerán pasajes del Corán día tras día.
Este lugar es cita tanto de turistas como de marroquíes que,
con veneración, quieren rendir homenaje a sus dos últimos
soberanos. Ante esta visión, una mueca de disgusto se dibuja en
mi cara; una religión que pide austeridad en las tumbas y
ausencia de jerarquías ve con buenos ojos algo así. Al lado
del mausoleo encontramos una gran explanada poblada de columnas
y, junto a ella, mirando al mar, lo que parece un antiquísimo
faro.
Todo el conjunto se trata de
los restos de una mezquita. El falso faro, llamado Torre de
Hassan II, no es más que el minarete del, en otros tiempos,
esplendoroso templo. Nuestra siguiente parada es la kasbah de
los Ouadayas, que a todos nos evoca un genuino pueblo andaluz,
con estrechas calles de casas bajas encaladas. Aquí nos
sorprende la llamada a la oración. Sin embargo, ningún nativo
se inmuta. Nadie interrumpe su tarea. Otro signo más de que el
Islamismo marroquí, salvo excepciones, es cada vez más
heterodoxo y permisivo. Las costumbres se van relajando con el
tiempo. Desde la kasbah, que, como es habitual, está en un
alto, vemos una concurrida playa en la que, eso sí, los
bañadores masculinos ganan por abrumadora mayoría a los
femeninos.
Continua... >