Con el
atuendo adecuado para caminar de manera cómoda, nos dirigimos,
por carretera, hacia Ribeiro Frio, pequeño municipio que
explota una piscifactoría, y que será el punto de partida para
recorrer nuestra primera levada: Balcões. Desde la casa
forestal de Ribeiro Frio, encaminamos nuestros pasos hacia el
oeste, para así encontrar la indicación del comienzo de
nuestro recorrido, este se realiza sobre un suelo húmedo y
junto al canal de agua, de unos veinte centímetros, que
constituye la levada propiamente dicha. La dificultad del paseo
es mínima, y sin embargo a medida que avanzamos, la humedad se
hace mayor, la vegetación más abundante y verde, y el
itinerario más sugerente. A ambos lados de nosotros, nos rodea
el bosque, en ocasiones la Lurissilva y hay que ir pendientes
del suelo, aunque lo natural sería abandonarse a olores
purificadores, cantos de pájaros o tintineos del agua. El
frondoso bosque nos sigue acompañando, para abandonarnos tan
solo unos segundos, por un breve pasillo de roca. De nuevo nos
da la mano, para que culminemos nuestra aventura, en un
espléndido balcón, que asoma a un soleado valle, rodeado de
impresionantes alturas montañosas.
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Tras
deleitarnos con la vista, emprendemos el regreso al punto de
inicio, deshaciendo nuestros pasos.
Próximas a
esta levada se inician tantas otras, todas ellas diferentes
entre sí, en extensión, paisaje, dificultad, etc. No es
difícil que la levada se vea interrumpida por una catarata, un
pequeño túnel o una meritoria panorámica marítima.
Despiertos nuestros sentidos, tras recorrer Balcões, bien
equipados y documentados, se abren un sinfín de recorridos a
explorar.
Continua... >