Volver a la Página Principal
 tierratragame.es » 

Sumario

Introducción
En un lugar del océano...
Valles de Agua
Con las botas puestas
Tierra Adentro
Funchal

Guía Práctica

Mapa de Madeira

La Vuelta a Madeira en 40 fotos

 

 

Otros Reportajes

Madeira
Un Jardín en el Atlántico
Por Raquel G. Teclesmayer. Fotos de Miguel Iglesias.
 
 Valles de Agua
 
Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

Aterrizar en Madeira, en el aeropuerto costero, es un primer guiño a su naturaleza, en constante metamorfosis por las alteraciones que provocan los cambios climáticos: cuatro estaciones se suceden en un mismo día en la isla, estaciones fácilmente diferenciadas, si bien no extremas, nos permiten recorrer el dorado otoño de Paul da Serra y alrededores, la húmeda primavera de Ribeiro Frio, el recio, y en ocasiones nevado, invierno en Pico Ruivo (1862 m) o abandonarnos al cálido verano en Ponta de São Lorenço, Cámara de Lobos o Ribeira Brava en pocas horas. Al día siguiente los puntos de referencia permanecen, pero no de forma necesaria amanecen en la misma estación del año. Ciertamente resulta impredecible la climatología en Madeira, si bien se caracteriza, de manera constante, por sus suaves temperaturas durante todo el año, temperaturas húmedas y soleadas (medias entre 16 y 22º ) en sintonía con los grados registrados por las aguas atlánticas (medias entre 17 y 21º).

Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

Las destacables alturas que llegan a alcanzar los puntos montañosos de la isla, retienen las nubes empujadas por los vientos aliseos del nordeste, permitiendo que Madeira sea testigo y protagonista de excepción, en el ciclo de evaporación, condensación y precipitación del agua.

Cumbres y valles, tapizados de flores y frutos genuinos, son el resultado de la alianza entre el agua, el hombre y la tierra. Terrenos abruptos cultivados perseverantemente mediante un sistema de terrazas, irrigados por una no menos laboriosa canalización a través de Levadas, que constituyen además atractivos y tonificantes paseos a pie, con diferentes grados de dificultad y salpicados, incluso en los lugares más inverosímiles, por especies florales únicas, caracterizan la morfología maderiense.

La Costa, envuelta en acantilados, rompe su dureza con pequeños recovecos, donde se suelen asentar las localidades que se disgregan por la isla. Son las diferentes caras del archipiélago, el pueblo pescador, el antiguo pueblo ballenero, la ciudad cosmopolita, las poblaciones interiores, eminentemente agrícolas y el despertar a la industria de las proximidades de Machico y Caniçal son solo una muestra más de la "biodiversidad" que caracteriza a estas tierras portuguesas.

Ampliar Foto
© Miguel Iglesias

El perfil de los habitantes de Madeira, responde al prototipo apacible y sosegado de los afortunados que disfrutan del "aislamiento" propio de cualquier isla. Una industria todavía incipiente y la predominancia de la agricultura y el sector servicios, hacen de este, un destino de calidad y posibilidades, deportivas, culturales, naturales, gastronómicas, costumbristas y hasta de sol y playa a tan solo 37 kms., en la isla de Porto Santo.

Quintas y museos, mercados y lonjas, bodegas, un sabroso pez espada con maracuyá o una espetada de pescado, el bolo do caco, su pequeño puerto y más y más flores harán las delicias de un paseante que recorra las múltiples y cuidadas calles peatonales de Funchal, una capital del 2000, con los matices y honores de una privilegiada isla, como telón de fondo.

Continua... >


 

Sala de Embarque - Carretera y Manta - Pincha y Vete - La Revista que viene - Déjate llevar - En el hatillo - Puerta de Acceso - Salvoconducto - Cúbrete las espaldas - El Tiempero - Insert Coin - Turismo Solidario - Utiliza la lengua - Turismo Deportivo - Con mucho gusto - Cuaderno de Bitácora - Canales Viajeros - Correveidile - Algo que declarar

viajes@tierratragame.es

Una revista de...

Nosotros - La Semana que vivimos - AGD Arte Gráfico Digital - Reportur - Publicidad