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En otros lugares, el viajero
tiene la oportunidad de conocer los enormes ojos brillantes de
los lemures nocturnos mientras se escurren furtivamente entre la
selva (algunos de ellos tan recientemente descubiertos como
1994), los variados cambios de humor con que las más de setenta
especies de camaleones que pululan temblorosamente por la isla,
tiñen su piel, o puede vérselas cara a cara con la inocente e
inofensiva boa constrictora.
En este increíble potencial
biológico Madagascar tiene gran parte de su futuro y sin
embargo, es castigado a un ritmo vertiginoso por una población
en franco crecimiento. A través de grandes esfuerzos
internacionales parece estar consiguiéndose lentamente que las
cosas cambien.
Aquí tiene su gran papel el
turista concienciado, aquel que esta dispuesto a contratar los
servicios de los locales y aquellos que dejan dinero en la
comunidad a pesar de las incomodidades que pueda suponer
respecto a los tours organizados, aquel que es capaz de
empaparse sin reservas en la cultura local y de promover las
iniciativas locales con su contratación. ¡Se necesita promover
iniciativas!
23 de julio: " No puedo evitar pensar que el país
entero esta en letargo…"
Sumidos en su propia rutina,
Madagascar es un país que espera. Los Malgaches dejan pasar el
tiempo perezosamente, ajenos a la velocidad con la que el mundo
occidental aumenta la brecha que los separa. Una de las pocas
cosas que tienen en abundancia es tiempo, y están dispuestos a
cambiarlo por cualquier cosa hasta el punto que resulta
patológico. No parece importarles el trabajo físico o
rutinario y tienen tiempo de sobra para realizarlo.
Así, los estímulos para el
desarrollo de la tecnología son casi inexistentes. Mientras,
las grandes obras de ingeniería de la etapa colonial francesa
se van descomponiendo amenazando sus comunicaciones, y los
precarios puentes de bambú proliferan al lado de los imponentes
testigos de otras épocas, épocas en las que incluso se llegó
a considerar seriamente que la solución al "Problema
Judío"en Polonia, consistía en la deportación masiva a
Madagascar, todo con la complicidad atenta de los franceses, que
veían en ello una excelente oportunidad para la apertura de
nuevos mercados.
Continua... >
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