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Sumario

Introducción
El Valle Encantado
Atrapados en el tiempo
Por los caminos del Yeti
Un Alto en el camino
Camino del Caos
Otros miradores de espasmo en la ruta
Jaque al enemigo invisible
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Valle del Khumbu
"Escaleras al cielo"
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez
 
 Jaque al enemigo invisible
 
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© Victoria Sánchez

Todo excursionista que pretenda ascender a una altitud elevada deberá estar bien informado sobre las consecuencias del mal de altura, por su bien y por el de el resto del grupo. Recuerda que tu grupo será tan fuerte como el más débil de sus componentes. Tan solo se deben seguir fielmente una serie de normas para una buena y progresiva aclimatación: Una vez que se superan los 2.500 metros es conveniente ascender unos 400 ó 500 metros por día y cada 1.000 metros ascendidos tomarse un día de descanso. Hay que evitar estados de gran fatiga o fuertes esfuerzos y, por entrenados que estemos, durante el proceso de aclimatación hay que actuar casi a cámara lenta. Bruscos ejercicios o fiarnos de engañosos estados de animo pueden hacernos claudicar rápidamente. Cuanto más se ascienda, más despacio se debe ir e incluso regresar a dormir por debajo de la cota alcanzada.

Hay que beber más de lo habitual, al menos cuatro litros diarios son necesarios durante las estancias en gran altitud. No es conveniente tomar tranquilizantes en altura para dormir pues tienden a reducir la capacidad de respiración. Por supuesto, el alcohol ni olerlo. Si experimentas malestar, dolor de cabeza, vómitos o no te sientes con aplomo es obligatorio dejar de ascender. Si esos síntomas son mínimos descansa un jornada hidratándote convenientemente y observa tu progresión. Si mejoras continua adelante, pero si los síntomas continúan, el único tratamiento posible es descender cuanto antes a cotas inferiores (al menos 500 metros) aunque el diagnóstico no sea claro. Seguramente la mejoría será clara y tras un descanso de uno o dos días podrás seguir camino.

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© Victoria Sánchez

Ante un caso agudo de mal altura es necesario evacuar al enfermo urgentemente a menor altura y llevarlo ante un médico, a ser posible antes de que no pueda caminar. En ningún caso se debe permitir continuar al afectado, no dejarle solo y, si se estima necesario, obligarle a descender. Si la situación es muy grave ayúdate de yaks o porteadores, pues calcula unas 24 horas para que llegue un helicóptero a esta zona desde su aviso. Aunque se administre al afectado oxígeno o medicamentos, no retrases la evacuación con la esperanza de una mejoría. En estos estados de gravedad, la mejor manera de recuperar al enfermo es mediante un cambio de presión artificial gracias a una cámara de presión. Este salvavidas de altura es cada vez más utilizado por expediciones y por agencias de trekking. Recuerda que en la aldea de Periche, a medio recorrido en el camino al Everest, existe un dispensario médico especializado en mal de altura.

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