Si estáis bien
aclimatados y disponéis de un día extra, es indiscutible
ascender a los 5.546 metros del Chunkung Ri. Está justo por
encima de la aldeíta Chunkung y es uno de los miradores más
espectaculares y poco frecuentados del Himalaya nepalí. Un
monolito de piedras y ristras de banderines de oración, copan
la cima de este vértice que acerca hasta la retina
sensacionales lenguas glaciares, que convergen bajo nuestro
pies, y los infinitos paredones del Everest, Makalu y Lhotse. Si
el viento lo permite las horas se desvanecerán contemplado los
360 grados de panorámica y echando de comer a los cuervos,
olvidando que hay que regresar a Periche.
Si hemos apostado
fuerte y disponemos de días suficientes, también desde Periche
puede alcanzarse otro de los más emblemáticos miradores de las
montañas nepalesas. Es el Gokyo Peak, de 5.483 metros, al que
podemos llegar en tres días cruzando por el paso Chola la,
aprovechando las aldeas de verano que hay antes y después de
este paso sobre viejo hielo glaciar. Hay que tener presente que
se superan los 5.400 metros sobre nieve y que pueden ser
necesarios crampones y cuerda (normalmente no son necesarios), y
que los lodges del camino cierran en invierno.

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Antes de elegir esta
ruta conviene preguntar a otros viajeros o sherpas en que
condiciones se encuentra el paso, y valorar si vuestros
porteadores están equipados para transitar por allí. Cuando el
paso está en malas condiciones hay que dar un rodeo. Desde
Periche se baja en un día hasta el pueblecito de Phorche a
través de un aéreo sendero escarbado en la vertical de un
acantilado sin fondo y, desde aquí, esta vez por un camino
totalmente factible, iremos descubriendo aldeas, lagos glaciares
y finalmente, desde la cumbre de Gokyo Peak, prácticamente toda
una cadena de ochomiles del lado nepali y tibetano. Aunque a
más distancia, en el caso del Everest, que desde Kala Pattar,
el mayor horizonte que se domina deja poco tiempo al pestañeo.
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