Volver a la Página Principal
 tierratragame.es » 

Sumario

Introducción
El Valle Encantado
Atrapados en el tiempo
Por los caminos del Yeti
Un Alto en el camino
Camino del Caos
Otros miradores de espasmo en la ruta
Jaque al enemigo invisible
Guía Práctica
 

 

Otros Reportajes

Valle del Khumbu
"Escaleras al cielo"
Por Miguel Caselles. Fotos de Victoria Sánchez
 
 El Valle Encantado
 
Ampliar Foto
© Victoria Sánchez

Kathmandu es la puerta de embarque a este país pequeño en lo horizontal pero desmedido en lo vertical. Para abrir boca, la mejor forma de conocer su laberinto de calles, plazas, templos y mercados, es a bordo de un nervioso richaw (motocarro). Estos diablos de tres ruedas, conducidos por los mejores pilotos de “ralys urbanos”, nos conducen por los revirados recovecos de una arquitectura repujada hasta lo obsesivo por los arquitectos, artesanos y magos Newar (los primeros habitantes del valle). Una vez en la ciudad, una gran mayoría de viajeros se instalan en el ameno barrio de Thamel, pues ofrece buen ambiente y todo lo que se puede necesitar a precios razonables, tras el siempre inevitable regateo, aunque para dormir es preferible buscarse una calle alejada de tanto ajetreo.

Cada mañana, la ciudad despierta arropada por una deshilachada manta de niebla, que irá desmenuzando el amable sol, y por el tintineo de las campanillas que se agitan en cada uno de los mil y un templos levantados en honor a sus respectivos dioses. Todos ellos necesarios para dar finalidad a cada plegaria, a cada bien y a cada mal. Conviene ser madrugador y comprobar como se despereza la ciudad, al compás suave de quienes se afanan en recibir al día quemando incienso frente a un pequeño altar en mitad de un estrecho callejón; cargando en sus balancines robustos petates de quien sabe qué; montando pequeños universos en forma de puestos callejeros; o haciendo sonar previamente el ya afónico claxon de los diabólicos ritchaws.

Ampliar Foto
© Victoria Sánchez

Nuestro paseo matutino puede arrancar en la Plaza Dhurbar (todas las poblaciones importantes dan este nombre a su plaza principal), en donde se atosigan cantidad de templos cincelados hasta lo insospechado. La plaza es un misterioso enjambre se estructuras geométricas decoradas con vistosos motivos sagrados en relieve. Con solo alzar la vista se experimenta la sensación de estar constantemente observando por miles de criaturas trabajadas en piedra, metal y madera que custodian cada ventana, cada alfeizar y cada tejado de los templos. El antiguo Palacio Real es todo un alegato al misterio y la magia que los artistas newar quisieron plasmar en estos espacios ocupados por lo divino, y en los que cada centímetro cuadrado tiene su porqué. Dicen que todo lo que miremos, toquemos o pisemos es una representación de los poderes superiores que mueven el engranaje cósmico. Sobre esta cuestión deben saber bastante los llamativos Shadus, auténticos templos vivientes con forma humana, que dejan pasar el tiempo despojados de todo lo superfluo, en constante meditación y a la espera de esa limosna que les llene la escudilla.

Ampliar Foto
© Victoria Sánchez

Fruto de esta comunicación entre hombres y dioses, y de la ensaltación que se hace de lo divino, podemos ser testigos de una historia cuya realidad supera ampliamente la ficción. La diosa viviente Kumari es elegida entre otras niñas novicias tras haber superado una treintena de condiciones y pruebas. Cuando esta joven diosa de carne y hueso sale en contadas ocasiones de su palacio es transportada en volandas, pues nunca debe tocar el suelo. Todos sus deseos son cumplidos prestamente, y una vez al año todo el valle sale a venerar su paso por las calles de Kathmandu. Kumari será reemplazada por otra niña en el momento de su primera menstruación o si por algún otro motivo sangrara. Dos leones protegen la entrada de su palacio, del que todo su exterior y patio interior esta exquisitamente labrado. Si queréis ver fugazmente a la niña-diosa Kumari es necesario pagar una donación y tan solo alcanzareis a ver el irreal blanco de su rostro, profusamente maquillado, pasar tras una pequeña ventana. Olvidaros de hacerle un foto, te juegas la cámara y la cara.

Continúa


 

Sala de Embarque - Carretera y Manta - Pincha y Vete - La Revista que viene - Déjate llevar - En el hatillo - Puerta de Acceso - Salvoconducto - Cúbrete las espaldas - El Tiempero - Insert Coin - Turismo Solidario - Utiliza la lengua - Turismo Deportivo - Con mucho gusto - Cuaderno de Bitácora - Canales Viajeros - Correveidile - Algo que declarar

viajes@tierratragame.es

Una revista de...

Nosotros - La Semana que vivimos - AGD Arte Gráfico Digital - Reportur - Publicidad