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La forma de
transporte por excelencia es la bicicleta. Este vehículo
saludable para su conductor y respetuoso con el medio natural,
no impone límites en su utilización. La edad, el peso, la
vestimenta, el trabajo, cualquiera que sean, eligen el
transporte inteligente: la bicicleta.
Bicis de
paseo con grandes ruedas, ligeras y sin ningún tipo de
sofisticación, circulan a cualquier hora, por los kilómetros y
kilómetros de carriles bici de los que disponen las ciudades
holandesas.
Este medio
de transporte preferido por los holandeses, cuenta con una
señalización propia de sus carriles, simbología exclusiva en
los semáforos y el respeto más absoluto de conductores de
vehículos a motor y peatones.
Las
dimensiones de las bicicletas, no suponen condicionante alguno
al espíritu luchador de los holandeses. Los objetos más
insospechados por volumen o peso, también viajan sobre dos
ruedas (un sillón, un perro, unos cuantos infantes de la
familia). Y sin duda el país no para su actividad cotidiana por
el uso de la bici: si llueve, se circula con paraguas, comiendo
una manzana, hablando por el móvil o aprovechando los
semáforos para leer la prensa.
Esta
envidiable cultura de la bicicleta nos depara escenas
pintorescas, entrañables y en muchos casos determinantes del
paisaje urbano: metros de parking exclusivos para bicicletas,
mujeres con las piernas cruzadas en el sillín trasero, tándem,
ejecutivos en bici.
Un medio de
locomoción de tan ilimitadas posibilidades, contagia y anima al
viajero a probar suerte con el arte del pedaleo. Un recorrido en
bici por algunas de las ciudades se puede convertir, después de
acostumbrarse durante los primeros metros, en una agradable
visión al tiempo que disponemos de un vehículo. En el medio
natural, la bicicleta también es una alternativa, parques como
el Hoge-Veluwe (en la Holanda interior), nos ofrecen la
alternativa de descubrirlo, andando, en coche, o con bicicletas
gratuitas que se encuentran en distintos puntos del parque.
Las
facilidades del llano terreno, se añaden a las inducidas por
las infraestructuras, así para recorrer largas distancias entre
ciudades, existen maneras muy prácticas de combinar tren y
bicicleta.
Continúa
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