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¿El Mar del
Norte, no es bien recibido en Holanda? Es recibido con
atención, por holandeses vigilantes. La cara y la cruz del agua
nos acerca a una Holanda que destila romanticismo por todos sus
canales y calles anejas en ciudades y pueblos como Amsterdam,
Delft, Alkmar, Gouda y tantos otros. La otra cara de la moneda
nos aleja del país navegable de extremo a extremo y nos
aproxima a la tierra de los polders, de los diques y de
las devastadoras inundaciones.
Holanda es
un país pesquero, un país de renombrados astilleros, pero
también es un país temeroso de la fuerza del agua. La nación
ha convertido ese respeto al mar en un rasgo característico de
su existencia... Su llano relieve no se entiende sin accidentes
geográficos tales como puentes levadizos, mástiles, velas y
sólidos e imponentes diques que ponen freno al Mar. Los polders
son la expresión más palpable de la Conquista del mar llevada
a cabo por los holandeses.
En estas
tierras, dedicadas al cultivo o al ganado principalmente, que
son los polders, se han “secado” zonas que antes eran
ocupadas por el mar. Estos terrenos, eminentemente húmedos, son
aprovechados como campos de producción.
Otra batalla
ganada por los Países Bajos, ha dado lugar a los famosos
canales holandeses. En esta ocasión, canaliza el exceso de
agua, convirtiéndolo, en ciertas épocas pasadas, en la base de
su transporte y comercio. Hoy los canales siguen vivos. El
aspecto deportivo y turístico cobra fuerza día a día y
algunos servicios, como parte de la recogida de basuras,
mudanzas, etc. no se entienden sin los barcos que surcan los
canales. Esos barcos nos obligarán, con frecuencia a detener
nuestro camino, en bici, coche o a pie, si en su recorrido han
de cruzar alguno de los puentes levadizos, de los que más de
1200 se encuentran en Ámsterdam.
Desde el
punto de vista urbanístico, el agua supone un condicionante a
tener en cuenta. Las casas flotantes, tan cotizadas en la
actualidad, son vivienda habitual a orillas de ciertos canales.
Casas a modo de barcazas sin timón, comparte dirección postal
con viviendas de estrechas fachadas asentadas sobre los canales.
Largos
pilares de madera como cimientos, afianzan las casas apoyándose
sobre el terreno más sólido que se encuentra a varios metros
por debajo del frágil suelo que delimita los canales.
Las
inundaciones sufridas por los holandeses sembraron la tragedia
en el país. El reto resurge tras estas inundaciones. La
recuperación de ciudades enterradas por el agua, en un tiempo
record y la construcción de diques inteligentes e
infranqueables, son algunos de los recursos desarrollados tras
el desastre.
El Plan
Delta en la provincia de Zelanda, se desarrolló tras las
inundaciones de 1953. Este sistema de protección contra
inundaciones y tempestades combina magistralmente seguridad y
protección medioambiental. Enormes portones de acero,
permanecen elevados en situaciones de normalidad marítima. De
esta manera, el curso de la vida submarina, no se altera. Sin
embargo en situaciones de alerta es cuando los portones caen y
escudan el paso desmedido del mar. El dique amuralla las tierras
holandesas.
Continúa
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