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Si el norte
de Gran Canaria se caracteriza los paisajes verdes y los bruscos
acantilados, el relieve de la isla se difumina en la medida que
se abandona el oeste para acercarse al sur, pasando de las
montañas y barrancos retorcidos, bañados por cristalinas
playas, a las llanuras del sur. Todo ello se caracteriza por la
aridez, la infertilidad. Llega, incluso, a rozar la
desertización. A medida que se avanza también van creciendo
los núcleos de población, cada vez más turísticos.
Rodeado por
barrancos fluviales se encuentra Mogán, un municipio
despoblado, prácticamente incomunicado hasta hace 70 años,
donde los pilares de la economía son la pesca y la agricultura.
En la zona se han descubierto importantes y numerosos
yacimientos arqueológicos que prueban la existencia de
múltiples asentamientos aborígenes. Es interesante visitar,
por ello, los yacimientos de Tauro Alto.

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Al final del
barranco está emplazado el Puerto de Mogán, una
localidad dotada de puerto deportivo y playa. Las flores inundan
las calles de este pintoresco lugar, vestido a base de edificios
bajos, teñidos de blanco, con remates en colores alegres. Aquí
todo es armonía. Está cuidado hasta el más mínimo detalle.
Los arcos que decoran las zonas peatonales que abrazan al puerto
esconden pequeñas y curiosas travesías en las que se refugian
tiendas de artesanía, gastronomía y originales restaurantes.
En este puerto tienen su salida los barcos que recorren la costa
realizando rutas hasta Puerto Rico y Maspalomas, que ofrecen al
visitante una perspectiva distinta de la Isla.

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Paralela a
la Costa de Mogán discurre una carretera que conduce hasta Puerto
Rico, donde las casas parecen emanar de la roca, como
cascadas blancas, enfrentándose al complicado relieve. El
puerto deportivo, que comparte espacio con una pequeña playa
muy tranquila, es el punto de partida de un retorcido paseo
marítimo, que, lindando con las paredes de la montaña de un
lado y los agitados barrancos de otro, conduce a la Playa de
Amadores, de aguas cristalinas, que nada envidia a cualquier
lugar paradisíaco.
Puerto Rico,
aunque es turístico está poco explotado hasta ahora pero no
logra evadirse de los centros comerciales que rodean ambas
playas. Eso sí, la comodidad de sus instalaciones hacen de este
lugar uno de los más preciados para disfrutar de unos días de
tranquilidad en Gran Canaria.
El sur se
extiende desde Maspalomas hasta la zona donde está ubicado el
aeropuerto, escoltado por cientos molinos de viento gigantes a
la vez que esbeltos. Esta área es la más turística, por ello
se encuentra rápidamente comunicada con Las Palmas por una
moderna autopista. Aquí están localizadas, entre otras, las
playas de Maspalomas, El Inglés, San Agustín y Las Burras.
Más de 17
kilómetros de costa unidos entre sí, poblados de palmeras y
centros comerciales y de ocio, practicar cualquier deporte
relacionado con el mar, un campo de golf, largos paseos por la
orilla, sol casi garantizado... son los máximos exponentes de
esta zona.
El mayor
atractivo, sin embargo, es el Parque Natural de las Dunas de
Maspalomas, que alberga una extensa superficie con cientos de
pequeñas montañas de arena fina y dorada que contrastan con el
azul del océano y un gran oasis de palmeras. La playa de
Maspalomas encuentra su fin en el faro que lleva su nombre,
emplazado en la parte más meridional de la isla y que se eleva
presidiendo una gran plaza donde se vende artesanía del lugar.
Continúa
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