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La
atracción que el monte Fuji Yama, apodado cariñosamente Fuji
Sam, genera sobre los japoneses supera la meramente la
turística. Durante siglos su ascensión ha sido motivo de
tradición y de reto iniciático en forma de peregrinación. A
lo largo del verano, son miles los excursionistas que inician al
medio día el lento ascenso a la montaña. Su objetivo es llegar
al cráter cimero de madrugada, para asistir al espectáculo que
supone ver emerger al sol purificador de las aguas del cercano
Océano Pacífico, distante a solo 24 kilómetros.
Desde luego,
para los que vivimos a este lado del planeta, la visión del
perfecto cono volcánico del Monte Fuji, también provoca
atracción y ganas de poner rumbo a su cima en busca del sol
naciente…Además, si te gusta correr por montaña y el
azar te lleva a descubrir que se celebra una carrera con más de
medio siglo de existencia, que finaliza en su misma cima… el
siguiente paso es conseguir llegar a Japón. Así fue como
surgió la idea de participar en la 55 edición de la Fuji
Mountain Race. Desde la acogedora ciudad de Fujiyoshida hasta lo
más alto del Fuji Yama corriendo.

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Con el apoyo
incondicional de la línea holandesa de aviación KLM, Juan
Manuel Agejas y Miguel Caselles, formando el equipo KLM,
conseguíamos poner rumbo a la prestigiosa prueba japonesa. El
recién formado equipo KLM disponía de poco tiempo para
preparar un desafío de tal envergadura. Si bien los kilómetros
no son demasiados; 21, si lo son los 3.006 metros de desnivel
ascendente que hay que superar entre la ciudad de Fujiyoshida, a
770 metros, y la cumbre del volcán, a 3.776 metros, y que en
los últimos tramos, cerca del cráter, son una auténtica
muralla. Teníamos que entrenar lejos de la horizontal y toda
cuesta parecía poca.
Con la
documentación remitida por la organización, la pendiente y el
desnivel parecían crecer por momentos… En el perfil
altimétrico comprobamos que los primeros seis kilómetros
prácticamente son planos, por tanto todo el cuestómetro
se concentraba en los 15 finales. En ese momento pusimos la
primera canción a la banda sonora de la participación del
equipo KLM en la Fuji Mountain Race: “Escaleras al Cielo”
(de Led Zeppelin). Además, la organización advertía que
la temperatura media en la salida, a las 7:30 h, es de unos 25
grados, con un 75 por ciento de humedad, y en la cumbre de solo
dos grados. La banda sonora se ampliaba con “Tú lo que
quieres es que me coma el Tigre” (de Lola Flores). Por si
fuera poco, existen varios cierres de control, el de meta con
menos de dos horas respecto al récord de la prueba, por lo que
tan sólo el 39 por ciento de los corredores consigue entrar en
tiempo. La banda sonora se completaba con “Corre Corre que
te van a echar el guante” (de Leño)...

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Nuestro objetivo, como
equipo KLM, tenia dos vertientes: Conseguir hacer el mejor
puesto posible y, además, traer imágenes desde dentro de la
carrera para dar a conocer el mayor desafío deportivo de
Japón. Para ello, Juanma disputaría a muerte la prueba a los
japoneses, principales dominadores en todas las ediciones,
mientras yo portaría una riñonera con una pequeña cámara,
pendiente de las mejores instantáneas y de los tiempos de paso,
para no quedar fuera de control. Desde luego ambas tareas no
parecían fáciles. ¡Ah!, olvidaba comentar que unos días
antes estabamos participando en el Marathon Alpine Galarleiz,
por lo que, además del equipaje, acarreábamos el nada
recomendable lastre de sus 42 kilómetros a la carrera japonesa,
que se celebraría cinco días después. Pero el Galarleiz es el
Galarleiz y no íbamos a perdérnoslo…
Continúa
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