El arte es una
constante en Escocia. La fuerza de los elementos se muestra en
plenitud en esta geografía.
Agua, viento y tierra
adquieren categoría artística. Sus efectos estéticos provocan
admiración.
El agua desempeña un
papel destacado en este entramado paisajístico. La lluvia,
presente de manera constante en una climatología
característicamente húmeda, adquiere su máximo esplendor en
forma de cascada y de lago.
El recorrido
ascendente del país escocés constituye una sucesión de ríos
y lagos. El hombre ha sabido admirar y darle utilidad a este
preciado bien y prueba de ello es la obra de ingeniería del
Canal Caledoniano, 96 km de lagos naturales y artificiales,
utilizados para unir el mar del Norte con el océano Atlántico,
evitando travesías más largas y peligrosas. Esta obra es de
reciente construcción (1822).
La relación entre
este país y el agua hay que buscarla en sus orígenes más
remotos. Los continentes adquieren su forma actual tras el
choque de las placas tectónicas. Esta colisión es
especialmente agresiva en esta zona (desplazada desde más
lejos), dando lugar a importantes grietas, en profundidad y
anchura, que pronto se cubrirían de aguas marinas: los lagos.
Los lagos están
rodeados de una frondosa vegetación que los cubre, o se abren
rodeados de formaciones rocosas. El oleaje es nota
diferenciadora entre unos y otros, en apariencia apacibles. Las
dimensiones de los lagos son muy diferentes, tanto en longitud
como en profundidad. De hecho, el lago Ness alcanza 37 km de
largo y 226 m de profundidad.
El oeste de Escocia
acentúa el relieve. Las alturas que alcanzan las elevaciones
montañosas son discretas, la mayor cumbre de Gran Bretaña, el
Ben Nevis, se encuentra en Escocia a 1344 m.
Esta altitud es
suficiente para atraer lluvia. El agua surca las montañas
formando una gran enredadera de cascadas. Son las arterias del
paisaje y adquieren una gran espectacularidad (isla de Skye).
Praderas y laderas
tapizadas de espeso verde, son la consecuencia directa del
húmedo terreno.
El viento
sorprenderá nuestra percepción. Los bucólicos paisajes pasan
el testigo a las tierras más áridas, en presencia del viento.
La erosión del
fuerte viento provoca tierras secas, rojizas y quemadas sin
apenas vegetación, en las zonas próximas a las Five Sisters o
en la isla de Skye.
En pocos kilómetros
el paisaje ha cambiado radicalmente. Los contrastes naturales
testimonian una naturaleza viva.