Escocia no
es Inglaterra. El suelo escocés se extiende por todo el norte
de Gran Bretaña.
La
dificultad en la ubicación de Escocia tiene origen en su
historia y en el peso que en ella tuvo Inglaterra.
Ingleses y
escoceses han mantenido trágicas luchas, a lo largo de los
siglos. Inglaterra anhelaba la anexión de las tierras altas y
Escocia batallaba por conservar su autonomía.
Autonomía e
individualidad marcan el exultante paisaje escocés,
característicamente verde y húmedo y lleno de contrastes. Su
cultura y tradición, también únicas, permanecen en cada una
de sus esquinas. El kilt, o falda escocesa, se luce en todo
acontecimiento social. La gaita persiste como instrumento
nacional y el salmón y el whisky protagonizan exquisitas
recetas gastronómicas.