Pero
regresemos a Quito e iniciemos un atractivo recorrido por la
bautizada como "Avenida de los volcanes" en 1802 por
el explorador Humboldt. En dirección Sur, a través de la
carretera Panamericana, y franqueados a ambos lados por un
pasillo de rompedores conos volcánicos nos adentramos en el
Parque Nacional de Cotopaxi. Un buen refugio situado a 4.800
metros, es el soporte para iniciar el ascenso al volcán en
activo más alto del planeta. Técnicamente la ascensión no
presenta grandes dificultades para los que estén acostumbrados
a ascensiones glaciares, aunque si es imprescindible una
buena aclimatación previa en altura si queremos pisar sus 5.897
metros finales.

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Continuando
hacia el sur, volcanes como el Antisana y los esbeltos Illinizas
salen al paso robando la atención de los más distraídos.
Parada obligatoria es el mercado de Saquilisi, al que todos los
jueves acuden indígenas de aldeas lejanas para comerciar con
sus productos. Seguimos por Ambato, ciudad tranquila celebre por
su vistoso festival de flores, a cuyo costado este descansa la
agradable ciudad de Baños, muy popular entre los viajeros por
sus fuentes termales, cascadas y buenas vistas del volcán
Tungurahua de 5.023 metros. Una factible ascensión obsequia
desde esta cima con el brutal contraste entre la serranía
andina y la jungla amazónica, aunque últimamente llegan
noticias de un súbito e inquietante proceso eruptivo. Baños,
es también una puerta de acceso a la selva de Oriente a través
de Puyo y Misahualli, desde donde podemos contactar con los
antiguos Jibaros o reductores de cabezas, aprender de su
medicina natural, de como cazan con cerbatana, o encontrarnos
con afanados buscadores de oro.

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Más al Sur, alcanzamos
Riobamba, cruce de caminos en el que sobrecoge la presencia de
los todopoderosos 6.310 metros de la cumbre más alta de
Ecuador, y punto más alejado del centro de la tierra y más
cercano al sol debido a la elongación del globo, según dicen
los geólogos. Es el Chimborazo, del que el “libertador”
Bolivar escribió," He visto sin asombro el espacio que
encierra la materia...”, la verdad, es que visto desde la
distancia, junto al Carihuiarazo de 5.020 metros, su aspecto es
sobrecogedor, especialmente desde la ruta que va desde Ambato a
Guaranda. Otro excepcional mirador sobre el Chimborazo, ideal
para iniciar una cómoda aclimatación, si es que todavía vamos
algo justos, mediante caminatas a pie, en bici o a caballo, es
la cercana estación ferroviaria de Urbina. Este viejo caserón
acondicionado como acogedor albergue es el punto más alto de la
Red Ferroviaria Ecuatoriana a 3.604 metros de altitud. Muy
interesante resulta ponerse en contacto con los " Hieleros
del Chimborazo", que dos días por semana suben a más de
5.000 metros, para cortar bloques de hielo y bajarlos a lomos de
borrico hasta los animados mercados de Riobamba. Si estamos
suficientemente aclimatados y en buena forma física, podemos
intentar el ascenso al Chimborazo de madrugada, partiendo desde
el refugio que se encuentra a 5.000 metros. Alcanzar esta
pendiente y agotadora cima supone magníficos horizontes sobre
sus vecinos colindantes, entre ellos el Altar y el Sangay,
fronterizos con el lado amazónico y de más complicado acceso y
cortejo.
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