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Una de las visitas
inevitables y más concurrida de Coimbra es el famoso Portugal
de los Pequeñitos. Con un fin educativo, el parque es una
recreación en miniatura de los monumentos más importantes del
país, así como de las casas típicas de las zonas rurales.
Seguro que también te impresionará el gran dominio que tuvo
Portugal por todo el mundo, contemplando la muestra etnográfica
de las viejas colonias del poderoso imperio luso. Pero el
parque, aparte de sus reproducciones, tiene un protagonista
principal: los niños, que corretean sin cesar en un mundo
adaptado a su tamaño, olvidando la función educativa del
recinto, para revivir ilusiones y fantasías propias de los
cuentos infantiles.
Al entrar en la ciudad de
Coimbra se notan más carteles que indican el camino al Portugal
de los Pequeñitos, que a la zona antigua. Y es que miles de
portugueses y turistas de todo el mundo llegan a esta ciudad con
un único propósito: visitar este parque y disfrutar de sus
reproducciones. Mientras los mayores repasan la historia del
país, los pequeños gozan sin descanso de este universo en
miniatura.
Si realizas esta ruta con
niños y pasas por Coimbra, no deberías de privarlos de
disfrutar de este famoso parque, para que se deleiten de un
mundo de escaleras diminutas y ventanitas reducidas en las que
asomarse. Un universo liliputiense, en el que los mayores
solamente podemos ver desde el exterior como se regocijan, ya
que nuestro crecido cuerpo nos impide introducirnos en sus
reducidas dependencias.
Aprender jugando
No es un parque temático
cualquiera, la filosofía de este centro es educar jugando, que
los niños portugueses conozcan más sobre su país
divirtiéndose y de manera jovial. Mientras, los mayores,
podemos aprovechar para conocer otros sitios del país vecino
-quizás un anticipo de lo que seguiremos visitando en nuestro
viaje-, un museo cuya filosofía recuerda en parte al famoso
Pueblo Español de Barcelona.
Concebido como un parque
lúdico, con función pedagógica, la idea y promoción
de este entretenido museo educativo se debió al empeño del
notable profesor Bissaya
Barreto. Las primeras obras del Portugal de los Pequeñitos
comenzaron en 1938 e, inicialmente, lo constituía un conjunto
de casas regionales. En
el diseño participaron importantes arquitectos que, durante
más de 12 años, fueron añadiendo sucesivamente más réplicas
miniaturizadas de monumentos
del país. Sin duda, el parque no se puede desligar
de la figura del Dr. Barreto, médico, profesor, político y
sobre todo filántropo,
que fomentó todo tipo de obras sociales en su fundación.
La gesta colonial de
un gran imperio
Entramos al parque, cuya
vistosa fachada la compone un castillo, en la que dos estatuas
de pajes, que parecen sacadas de una película de Walt Disney,
soplan por una larguísima cornetilla. Un frontal que ya avisa
del universo infantil que se presenta en su interior. El primer
sector está dedicado a los países colonizados por Portugal,
territorios distantes que estuvieron bajo control del país luso
durante siglos.
Como extranjeros, que no
conocemos la historia del país vecino (a menudo no sabemos ni
la nuestra propia) seguramente quedaremos impresionados por la
cantidad de países dominados por los portugueses en todos los
rincones del mundo. Un país destacó sobre todo en la historia
de esta colonización, el gigantesco Brasil.
Se reparten varios
pabellones temáticos, uno por nación. Pequeños edificios cuya
arquitectura representa los diseños típicos del país. Unos
carteles explican los trazos de la historia de cada lugar, el
nombre de los colonizadores, la fecha del descubrimiento,
-normalmente a finales del siglo XV-, y la data de la
independencia de muchos de ellos, que sorprende por la
proximidad a nuestros tiempos, ya que gran parte de ellos se
liberaron sobre 1975.
Cada pabellón muestra
piezas y utensilios que conforman el modo de vida y la historia
del país. De este modo se asiste a un pequeño mini museo de
cada lugar, la mayoría de éstos situados en lugares exóticos
y remotos. Posiblemente, en muchos de estos pabellones se
muestren retazos de estos pueblos difícilmente visibles en
otros museos.
El sueño africano
Tras ver la muestra de
pintorescos vestigios antropológicos de países africanos, no
será difícil recordar películas de safaris o viñetas de las
aventuras de Tintín. De países como Cabo Verde, Angola o
Mozambique, se exponen escudos, lanzas, armas, artesanía,
cesterías, figuras religiosas, instrumentos de música... todo
un paseo por un mundo africano que nos hace imaginar con tribus
desperdigadas por el amplio continente y ceremonias religiosas
entre cánticos rituales, danzarines en frenesí rodeando a un
gran fuego.
No solamente se gobernó el
continente negro. También otros lugares lejanos como la India
tienen su apartado. Incluso, los veleros lusos llegaron hasta el
extremo oriente, concretamente a Macao, en cuyo pabellón hay
escenas en miniatura con fiestas populares, donde docenas de
personas movían grandes dragones de tela y vestían vistosos
trajes mandarines.
Para situarse mejor, y
hacerse una idea de tantos y dispares territorios, hay que
detenerse ante un gran mapamundi, en forma de mural informativo,
que nos aclara los lugares dominados por los portugueses y las
enormes distancias que tenían que superar las carabelas a velas
y sus intrépidos navegantes.
De este gran imperio de
ultramar, actualmente, el Gobierno de Portugal solamente
administra las islas Atlánticas de Azores y Madeira, que
también tienen una representación con construcciones típicas.
Visita a un país en
miniatura
Otra sección del parque, si
no la más importante, es la dedicada a los grandes monumentos
del país, que se exponen al aire libre. Si has visitado Lisboa,
verás reproducciones de los lugares más concurridos por los
turistas como el castillo de San Jorge, Teatro Nacional, Arco de
Augusta, la fastuosa Torre de Belém, la Sé, - catedral
vieja de Lisboa -, o el monasterio de los Jerónimos.
Posiblemente otros lugares
no los hayas visitado, incluso puede tu visita a los Pequeñitos
coincida con tu primera visita al país. Te vamos a dar un
secreto para que consigas ver la verdadera dimensión y valor de
este parque. Coimbra también tiene su apartado, sobre todo con
la sección en la que se reproduce el famoso patio de la
Universidad, que también está fielmente miniaturizado en este
museo.
Antes de entrar en los
Pequeñitos acércate a esta plaza de la Universidad, en la
parte alta de la ciudad de Coimbra, donde se levanta la famosa
Torre del Reloj. Después, tras la visita a las dependencias
históricas de las facultades, ya puedes entrar en los
Pequeñitos y contrastar esta reproducción reducida en el
parque.
Quedarás embaucado por la
frescura del recuerdo inmediato de un sitio que acabas de ver y
poder compararlo en dos dimensiones distintas. Entre las fotos
de este reportaje te mostramos una comparativa con estos dos
lugares, el original y la reproducción del museo.
Casitas de cuento
Sobre todo, el asombro y
desconcierto de los niños viene cuando llegan a la sección de
casitas típicas de Portugal. Cada región o zona tiene una
vivienda o templo religioso característico de la comarca. En
los Pequeñitos todo tiene otra dimensión: escaleras diminutas
o puertas imposibles de superar para los mayores de 12 años.
Nuestros chiquillos,
disfrutan introduciéndose en un mundo adaptado para los de
menor altura de un metro y veinte centímetros. Por unas horas,
se sienten protagonistas de una fantasía hecha realidad, un
mundo que no habían sentido y que creían que solamente
existía en los cuentos o en la pantalla de la televisión.
Grupos de niños, colegios
enteros, corretean con frenesí por las casitas, suben, bajan,
vuelven a subir, escalan por las barandillas... cada chiquito
procura no perderse ni una sola de estas moradas de mentira que
les hace apreciar por unas horas que, por fin, el mundo está al
revés, que el universo de los pequeñitos existe.
Otra sección donde los
niños se lo pasan en grande es en un pequeño corral en el que
se pueden acercar, incluso acariciar, a animales de carne y
hueso, propios del mundo rural, como cerdos, cabras o patos...
una granja, también en miniatura, que entusiasma a los niños
urbanitas.
Desde el exterior de una
iglesia en miniatura, este viajero escucha una especie de coro,
unas dulces e inocentes voces infantiles que tararean un “Padre
Nuestro” en portugués. Asombrado, abro la puerta, y un grupo
de niñas, que no sobrepasaban de los 8 años, estaban sentadas
en los banquitos mientras una de ellas, asume el papel de
oficiante. He roto su intimidad, o quizás su inocente juego y
todas las niñas, al ver la cara de perplejidad del extranjero,
se ponen a reír desenfrenadamente.
Museos de los
Pequeñitos
Dentro del parque, aparte de
las reproducciones arquitectónicas, la visita se complementa la
visita con otro tipo de salas educativas. Unos museos curiosos
como el apartado del traje, donde se exponen pequeñas muñecas
vestidas con ropajes históricos de distintas épocas y
personajes relevantes en la humanidad. Una ocasión para
enseñar a los niños sobre episodios históricos que marcaron
el pulso del tiempo.
En otra sala, hay un
apartado dedicado a la marina, con maquetas de barcos y
utensilios utilizados en la navegación. Por último, otro museo
en el que se exponen mobiliarios antiguos, también en
miniatura.
¿Pequeñitos a la española?
Los Pequeñitos demuestra
que para divertirse no hacen falta grandes parques con
inverosímiles y vertiginosas atracciones. Un concepto sencillo,
pero práctico: enseñar divirtiendo, aprender disfrutando, y
conocer un país, en este caso Portugal, para sumergirse por su
dilatada historia y acariciar en un instante sus bellos
monumentos.
Espero que algún
responsable, gobernante, alcalde, o quién sea, lea este
artículo y tome nota de los portugueses. ¡Que bonito sería
que alguien construyera un parque semejante, con nuestra
historia y monumentos para los niños españoles!
Esta idea la suelto al
océano de Internet, como si fuera una botella de un náufrago
que, posiblemente no llegará a ningún sitio. Igual hay suerte
y alguien abre la botella y en algún sitio de nuestro país,
tras conocer este reportaje, se empieza a construir la España
de los pequeñitos.
Portugal dos Pequeñitos
00 351 239 801 170
www.fbb.pt/port_peq.htm
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