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Una vez
dispuestos a viajar con la bicicleta cargada hasta los topes,
llega el momento de elegir una ruta y es muy importante conocer
las posibilidades físicas de cada uno y también las
sensaciones generales que nos gustaría experimentar para
escoger la ruta adecuada.
No es lo
mismo el Camino de Santiago, con muchas poblaciones y buenos
alojamientos, caminos fáciles y mucha riqueza artística y
cultural, que la Transpirenaica por el GR 11 y sus aledaños,
donde apenas se pasa por pueblos, la preparación física y
técnica tiene que ser más alta, los cambios de clima son
habituales y la mayoría del paisaje es la naturaleza pura y
salvaje; o las tranquilas carreterillas de Sierra Morena, que
cuando pasa un coche casi se para a saludar.
Por suerte,
los españoles vivimos en un país ideal para la práctica del
cicloturismo, con regiones diferentes en cuanto a gentes y
costumbres. Tenemos importantes sistemas montañosos, miles de
kilómetros de costa, cañadas ganaderas que están pidiendo a
gritos ser usadas, rutas de peregrinos, primitivos caminos
romanos, árabes y medievales. La geografía española es una
fuente inagotable de caminos y rutas para todos los gustos y
necesidades, repletos de saberes y diversión.
En el
momento de elegir la ruta o el viaje hay que tener en cuenta si
también es una ruta frecuentada por senderistas o caminantes
para ir preparado a compartir el camino con ellos, como ocurre
en el Camino de Santiago, en los senderos de Gran Recorrido y en
otros muchos caminos. En los últimos tiempos está surgiendo en
demasiados lugares la polémica entre ciclistas, senderistas y
excursionistas en sendas y rutas populares porque a los
caminantes les molestan que pasen bicicletas a su lado.
Por un lado,
el malestar de los caminantes es motivado por el modo frenético
de conducir por parte de algunas personas que hacen de la
bicicleta una especie de elemento de desahogo para canalizar su
agresividad y demostrar que donde estén ellos, y su máquina de
dos ruedas, se tiene que parar el mundo para dejarlos pasar. No
se dan cuenta que cada situación de la vida puede ser un
momento maravilloso cuando sencillamente se disfruta al ritmo
que ocurren todas las cosas en la naturaleza.
Continúa
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