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Hay que ser
paciente y dejar al cuerpo adaptarse a su aire a los cambios de
la bicicleta para no sufrir grandes tormentos mentales, evitando
intentar pedalear con maletas al mismo ritmo que cuando hacemos
una excursión de un día por nuestros caminos favoritos cerca
de casa. El cicloturismo es para dejarse llevar. Nosotros
ponemos el deseo de viajar y la energía para mover la
bicicleta, y los elementos se encargan de guiar nuestras
pedaladas por el mejor camino. Quien camina sin buscar encuentra
el principio de todos los caminos.
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Un gran
escalador alemán, por desgracia fallecido demasiado joven en un
accidente de coche, escribió que el músculo más importante de
un ser humano es el cerebro. Conseguir una mente fuerte, capaz
de mantener el equilibrio y la concentración en cualquier
momento, es algo más complicado que la preparación física,
porque ni siquiera muchas mentes saben cómo se mueven sus
propios engranajes. Una de las cosas que se aprenden escalando,
haciendo montaña y viajando en bicicleta, además de
geografía, costumbres, historia, religiones, mecánica,
medicina, idiomas, relaciones humanas y unas cuantas cosas más,
es a conocer a los elementos. Una de las grandes esencias del
cicloturismo es precisamente llegar a convivir con los
elementos, llegar a ser amigo íntimo de la naturaleza. Ser
viento cuando sopla el viento, ser lluvia cuando llueve, ser
barro cuando caminamos por un cenagal, ser horizonte cuando el
camino se hace largo o no tener hambre cuando no hay comida.
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Saliendo
asiduamente a montar en bici, a caminar por el monte o
sencillamente a disfrutar del medio natural contemplando un
paisaje, al mismo tiempo que fortalecemos el cuerpo, la mente
también se acostumbra a la actividad al aire libre, hasta que
necesita contemplar la amplitud de un valle de montaña,
descubrir el paisaje del otro lado del horizonte o sentir el
sol, el aire y la lluvia como si fuera el alimento del que se
nutre para funcionar correctamente con toda su motivación.
Entonces la energía no estará solamente en las piernas y en el
corazón, también tendremos una fuerza invisible que anula el
sufrimiento y despierta nuevos recursos para seguir siempre
adelante en busca de todas esas sensaciones.
Continúa
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