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Sumario

Introducción
Lo peor no son las cuestas
Alimento para el espíritu
Los pioneros
Una máquina rebelde
Vida Nómada
Motivación
Mágico Engranaje
Antes de Subirse a la Bici
Destinos
El Paisaje es todo Ventanilla
Mecánica y Mantenimiento en Ruta
Datos de Interés
 

 

Otros Reportajes

Cicloturismo
La Aventura de viajar en libertad
Texto y Fotos: Juanjo Alonso ("Capitán Pedales")
 
 Una máquina rebelde
 
Avería en el Atlas (Marruecos) © Juanjo Alonso

En los años sesenta, con la aparición de los hippies y de los demás movimientos de lucha y denuncia social encabezados por jóvenes, surgieron nuevos sistemas de protesta pacífica y modos de vida alternativa, principalmente en Norteamérica para denunciar las guerras del Sudeste Asiático. Muchos se dejaron el pelo largo, se hicieron vegetarianos y seguían las consignas de una música que marcó una época y varias generaciones. La mayoría abandonaron las ciudades y buscaron lugares para vivir en comunidades propias donde la leyes de la naturaleza fuesen la principal fuente de inspiración para cada momento de su vida. Y en algunas ciudades del centro de Europa, donde la tradición ciclista existía desde hacía muchos años, algunos jóvenes, sobre todo alemanes -que además son los más viajeros-, se sentaron en una bicicleta y decidieron recorrer el mundo mostrando su rebeldía con esa manera de vivir.

Laga de Garda (Italia) © Juanjo Alonso

Lo mejor de todo es que el cicloturismo está naciendo a cada momento, que cada día hay alguien que se sienta por primera vez en una bicicleta con alforjas y no vuelve por la noche a casa. Por eso es muy difícil hablar del origen del cicloturismo cuando todavía hay personas que no saben que dentro de poco se van a convertir en cicloturistas. Es imposible señalar la fecha exacta del nacimiento del cicloturismo. Pero seguro que seguirá existiendo mientras haya personas que añoren un momento de libertad.

Algunas citas…

Ruta del Cid - Gormaz (Soria) © Juanjo Alonso

“Hice esto y muchas cosas más. Y dondequiera que iba, a cualquier sitio que llegaba, la gente mostraba un vivo interés, nuevo para mí, por el ciclismo. La verdad es que todos eran muy amables. Evidentemente, en las Dolomitas, un ciclista era considerado una personalidad. Aunque fuera con la bicicleta del abuelo. Uno de ellos me preguntó que para qué carrera me entrenaba (...)

Y la imagen de aquel jardín encantado se fue haciendo más nítida, con sus grandes piedras coloreadas, sus formaciones fantásticas, sus caprichos sin límites. Las Dolomitas, descubiertas y conquistadas en bicicleta. Y la aventura siempre nueva de la mirada que se alarga hacia el otro lado del puerto, a la otra vertiente. La aventura de aquel momento, conseguido después de horas de esfuerzos agotadores.

Vuelta al Mundo en Bicicleta - Transamazónica (Brásil) © Juanjo Alonso

Pero quien ama la aventura no retrocede ante el cansancio, porque evitando éste perdería aquella. !Una sensación maravillosa, la de descender después por la otra vertiente, libres como los pájaros, sin ningún motor, saboreando el viento embriagador del descenso, una curva tras otra! Una alegría tanto más intensa cuanto mayor había sido la fatiga para subir por el otro lado. También el ciclista tiene su "por qué", igual que el alpinista. Y ninguno de los dos sabe explicarlo”.

“Entre cero y ocho mil metros”

Kurt Diemberger

Continúa


 

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