|
El
cicloturismo es una de las facetas del ciclismo más exigente en
conocimientos de mecánica porque una avería sin resolver puede
ser desastrosa para el desarrollo del viaje. Un buen mecánico
se distingue más por su capacidad de averiguar el origen de la
avería que por su habilidad con las herramientas.
 |
En
cicloturismo el oído es fundamental para evitar problemas
serios. La mayoría de las veces un pequeño ruido es la señal
de un tornillo flojo, falta de lubricante, un radio con poca
tensión o cualquier otra tontería que se soluciona en un
momento cuando se repara al primer síntoma, pero si se deja o
no se escucha a tiempo, en pocos kilómetros se convertirá en
una avería irremediable. Un problema con el que vuelven muchos
cicloturistas a casa después de un viaje es la rotura del
portabultos en alguna parte. Algunas veces es debido a una
elección equivocada del modelo por ahorrar dinero o peso. Otras
veces la rotura es debido a que se aflojan los tornillos de
sujeción al cuadro, y si no se aprietan, inmediatamente el peso
del equipaje hace vibrar el portabultos cortando los tornillos o
partiendo alguna varilla. Entonces comienza una serie de roturas
y reparaciones chapuceras que suelen acabar con la paciencia de
más de uno, y a veces con el viaje.
 |
Conducir con
suavidad haciendo los cambios precisos. No tragarse baches a lo
tonto. Ser paciente con la bici cuando tenga un día raro y no
salgan las cosas todo lo bien que uno desea. En definitiva,
tratar a la bicicleta como una compañera de verdad, de las que
siempre están cuando hacen falta, porque la bicicleta nos
cuidará como nosotros la cuidemos a ella.
Continúa
|